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Nuestra Identidad

¿Quiénes Somos? SOMOS NUESTRA IDENTIDAD

Identidad Colectiva es una revista on-line que tiene la premisa de mantener el pensamiento crítico como elemento superador de las construcciones hegemónicas. Es un espacio abierto de construcción libre y sin edición que nos dará la oportunidad de poder reflexionar y debatir sobre las realidades políticas que surgen cotidianamente. Hemos elegido internet porque nos da la posibilidad de la no-dependencia de megas estructuras comunicacionales y, a la vez, poder llegar a cada rincón del mundo.

¿Quiénes somos? Somos emergentes de un momento político, económico, social y comunicacional sin precedentes en nuestro país y sentimos la obligación de aportar nuestro humilde granito de arena a la construcción y consolidación de la diversidad de voces.

Nuestro Consejo Editorial no será un filtro en las notas que recibamos, solo tendrá la tarea de ordenar el material para darle una forma organizada y democrática.

Estamos convencidos que no es posible seguir en el camino de la profundización del modelo de país que queremos sin aportar discusión y debate al espacio Nacional y Popular, por eso convocamos a todos aquellos que estén interesados a sumarse a esta construcción.

La LEY DE MEDIOS es el marco, pero es necesario llenarla de contenidos para lograr equilibrar la relación de fuerzas que sigue siendo dispar en el ámbito de la comunicación.

Identidad Colectiva es justamente un medio, desde el cual aportar contenido plural y democrático. BIENVENID@S.

Queremos cerrar esta nota con dos fragmentos de Arturo Jauretche sobre los medios de comunicación.

“…Porque los medios de información y la difusión de ideas están gobernadas, como los precios en el mercado y son también mercaderías. La prensa nos dice todos los días que su libertad es imprescindible para el desarrollo de la sociedad humana, y nos propone sus beneficios por oposición a los sistemas que la restringen por medio del estatismo. Pero nos oculta la naturaleza de esa libertad, tan restrictiva como la del estado, aunque más hipócrita, porque el libre acceso a las fuentes de información no implica la libre discusión, ni la honesta difusión, ya que ese libre acceso se condiciona a los intereses de los grupos dominantes que dan la versión y la difunden”.

“Porque estos periódicos tan celosos de la censura oficial se autocensuran cuando se trata del avisador; el columnista no debe chocar con la administración. Las doctrinas, los hechos, los hombres, se discriminan en función del aviso; así hay tabúes tácitos y se sabe que no se debe mencionar, que camino no hay que aconsejar, que cosas son inconvenientes”

CONSEJO EDITORIAL

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Tres Paredes


Por Martín García

Primera Pared.



Para los que hemos nacido durante los primeros 10 años de gobierno de Juan Domingo Perón, toda la vida hemos estado signados por su gesta y su protagonismo. Leíamos los libros donde nos decían que Evita nos amaba y ella sonreía coloreada con su rodete color oro. La gente tenía casas y jardines; licuadora, heladera y tocadiscos combinado. Había coches argentinos, cine argentino extraordinario y clubes de barrio donde todo el mundo practicaba algún deporte o bailaba con la familia con orquestas. Ramón Carrillo había resuelto el tema de la salud, y los abuelos tenían jubilación. La mujer votaba por primera vez, los chicos iban de vacaciones al mar y los padres también. Vivimos el antiperonismo de cerca y el peronismo por cercanía. En el barrio éramos de clase media, pero en la esquina comenzaba la villa miseria de donde venían las señoras a limpiar y cocinar. Allí eran todos peronistas. Hasta en la pensión de al lado del Almacén de Don Andrés Lires, los Terán, que eran mas negritos que morochos, eran peronistas. Yo le dije un día -al que tenía mi edad –Hay que decir que somos peronistas y el me contestó: -Y si nosotros “somos” peronistas. Recibíamos regalos de reyes en las oficinas del Correo argentino, como un mensaje claro de que estábamos incluidos en esa sociedad. Había universidades obreras, y estudiar y recibirse era gratuito igual que la escuela y el secundario. Siempre estaban la bandera y los héroes como el Tambor de Tacuarí, que nos enseñaban a ser patriotas y hasta dar la vida por la Patria. Después vimos volar los aviones que atacaron la Casa de Gobierno y la Plaza de Mayo y aun recordamos la humareda que se veía desde Ramos Mejía y como se escuchaba el estruendo de las bombas que tiraban. Escuchamos por la radio –“Por cada uno de nosotros que caiga, caerán cinco de ellos” y “A los enemigos, ni justicia”. Perón renunció para que no hubiera mas muertes y ellos asumieron entre sonrisas y vítores de la clase media. Después ellos mataron a los nuestros y a unos cuantos que quisieron reponer al gobierno constitucional los fusilaron en Campo de Mayo, en la cárcel de Las Heras; en los basurales de José León Suárez (algunos eran padres de amigos míos). Militamos en la universidad, en la izquierda, pero cada vez estábamos más cerca del peronismo. Perón era el líder prohibido y lo prohibido recibía la pátina natural de lo deseado. Si habíamos de rebelarnos contra todo nada mejor que canalizar nuestra rebeldía hacia el peronismo. No había algo más desprestigiado en la clase media y ni que decir en las ligas mayores. Eso los iba a reventar de bronca. Además, si el pueblo era peronista. ¿quienes éramos nosotros para sentirnos por encima de ése deseo popular? Crecimos sin poder votar, si no era un golpe militar era otro, subían presidentes de opereta y luego caían cuando se veían obligados a hacer lo que decían, es decir a practicar la Democracia. Y en Democracia siempre ganaban los peronistas y había otro golpe para no entregarles el poder. Se habían robado el cadáver de Evita, no dejaban que Perón volviera y acá todo era un desastre. Los trabajadores iban perdiendo sus derechos y el país iba siendo sometido por el FMI, las cadenas norteamericanas de TV, y todo lo que sabemos de las corporaciones extranjeras. Por eso cuando logramos que Perón volviera al país con Marilina Ross, con el Tano Piero, con tanta gente querida por nosotros, supimos que habíamos reparado ¡Por Fin! una injusticia de los poderosos y los yanquis y ahora si que iban a ver lo que era la Argentina. Cuando éramos pibes éramos los únicos privilegiados y pagamos luego nuestra deuda de amor siendo la juventud maravillosa que lo volvió a traer al general al País. Después de la primavera peronista del 73/74 Perón murió y todo se cayó, nos masacraron, y Argentina se convirtió en una zaga de terror, muerte y perversión. Pero ya nuestra vida estaba teñida definitivamente por el peronismo, por Perón y Evita de punta a punta. Cada vez que mirábamos hacia atrás veíamos a Perón y Evita. Una sociedad nueva que había necesitado de una nueva Constitución en 1949 para darle esa jerarquía al Nuevo Proyecto Nacional de la Justicia Social. Veíamos una sociedad feliz de los pobres, que ya no lo eran, ahora eran trabajadores y trabajadoras, chicos estudiando y abuelos cobrando por tantos años de trabajar. Veíamos a ELMA, Aerolíneas Argentinas, los Ferrocarriles Argentinos surcando el territorio, el IAPI, el INTA, la energía atómica, el acero, el avión Pulqui, el coche justicialista, la locomotora justicialista, el trabajo, la producción, la grandeza de la Patria. La justicia social, la independencia económica, y la soberanía política. La tercera posición, el tercer Mundo junto a China y la India, la Argentina potencia. Esa memoria se deslumbra con el ABC de Argentina, Chile y Brasil como forma actualizada de la integración americana que soñaban Bolívar y San Martín. De hecho, la pared que elije Perón es San Martín. Y recogiendo la herencia de los primeros habitantes de la tierra, sus parientes (de Perón y de San Martín) que establecían que los hombres llevaban el Poder político y las mujeres el Poder religioso, nombra a Eva Perón, la Evita del Pueblo como “Jefa Espiritual de la Nación” como señalan el historiador “Francisco “Pancho” Pestanha y Graciela Maturo. Y no solo eso, también recoge aquello que marcaba Rodolfo Kush de la cultura andina, que “solo es verdad aquello que da felicidad” tan diferente a la congruencia europea que recuerda Walter Moore en su "Modelo para un nuevo país". Mucha cosa como para no enamorarse. Toda una cultura. Un universo. “Los días más felices, fueron y serán peronistas”

Segunda Pared.

Muchos de nosotros creímos, después de la derrota de Luder-Bittel ante Alfonsín, que cuando volviéramos al gobierno, después de la “negra noche de la Dictadura del Proceso”, volveríamos a estar como con Perón. Solo había que elegir un líder que lo emulara. Ese fue Menem. Algunos creíamos que iba a ser Antonio Cafiero pero no se dio. Menem era el caudillo federal de las Provincias del Norte, el impresentable, el transgresor que había anunciado en un discurso de la renovación - en Plaza Once – “Hay que romper relaciones diplomáticas con los EE.UU.” Menem hizo todo lo opuesto de lo que hizo Perón. Privatizó todo lo que Perón estatizó, por ejemplo. Liberó la economía del control estatal para que la manejaran las Corporaciones internacionales. Mientras que Perón decía lo contrario “La economía nunca ha sido libre: o la controla el Estado en beneficio del Pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste”. Menem aprovechó que las sucesivas capas arqueológicas de los diferentes gobiernos seudo democráticos y dictatoriales habían ido formando un estado gordo y poco eficiente para acusarlo de ineficiente “per sé” y tercerizar y privatizar todo, con la promesa de que la empresa privada, eficiente de por sí, lo iba a administrar, mejor. ¡Que fiasco! Mientras las corporaciones hacían su negocio y la Patria se quedaba sin patrimonio, las mercaderías extranjeras entraban al país como “Pancho por su casa” y las industrias cerraban porque no podían competir con ellos, en estas condiciones. Nos quedamos sin recursos propios para encarar nada, con el pueblo empobrecido como nunca jamás después de Perón, y con la miseria, la prostitución y la droga destruyendo los hogares más marginados de la economía y la sociedad del consumo. Y por si fuera poco la corrupción política y empresaria instalada en los niveles de “control”, se instaló la ideología privatista, de defensa irrestricta de la utilidad patronal comiéndole el “coco” a muchos de nuestros jóvenes universitarios. Menem puso un “manto” de olvido a los atroces crímenes de la Dictadura del Proceso, se dedicó a manipular y corromper el aparato político del PJ y a revolear comida a lo bruto en las Villas miseria como parte del sistema de compensación ante el desfalco institucionalizado. El ponía el voto de los “negros” para que las Corporaciones hicieron lo suyo sin necesidad de que apelara la violencia militarizada. Le comió la cabeza a la Clase Media con los viajes a Miami y a Disneylandia como antes Martínez de Hoz lo había hecho con los viajes a Europa y las camisas francesas a 10 dólares. Menem planteó la era del consumismo (A contrapelo de Perón que dice que el arma del enemigo es el “Despilfarro”), le devolvió la estabilidad económica a la población (lo que le permite “planificar” su pobreza ya que la hiper de Alfonsín le robaba cada día de su propio bolsillo en base a la imprevisibilidad) y el crédito ( ya que aun antes de la inflación galopante la población debía ahorrar y licitar durante 36 meses para comprarse un mísero televisor). Como una mala copia de Perón, Menem refuerza el Mercosur iniciado por Alfonsín, lejos de la Patria Grande, como una Suramérica de las Corporaciones al servicio de estas, (en lugar de estar al servicio de nuestros pueblos). Como una calesita muy linda pero a la que no logramos subir los pibes del barrio. Menem instaura una etapa tan cortante con la historia que inició el peronismo que necesito, a su vez, de una nueva Constitución nacional para definir en esa jerarquía el Proyecto de sumisión incondicional de Argentina al Norte Imperial. Con los resultados a la vista, la sociedad lo despreció y lo venció en las elecciones del 2003, en la segunda vuelta “virtual” del post 19 y 20 de diciembre del 2001, fecha histórica donde De La Rua también sepultó al radicalismo con sus crímenes de la Plaza de Mayo y su asociación ilícito-política con Cavallo y el poder financiero internacional. Del 19 y 20 de diciembre del 2001, consolidada la estafa de Menem y De la Rua al Pueblo argentino, toda una nueva generación, cada vez que miraba al peronismo, chocaba contra la pared del menemismo. Para los jóvenes de 35, 30, 25, 20, 16 años, el peronismo era el menemismo, era lo que ellos habían visto y lo demás que le contaban sus padres era una cuestión de otra época imposible de corroborar. Algunos estaban de acuerdo con sus procederes neoliberales, pero la mayoría, abominó del menemismo. Para ellos era visualizable el Che Guevara como icono de lucha, rebeldía y coherencia revolucionaria contra el “sistema”, pero Perón y aún Evita eran algo antiguo que recibían del boca a boca de los familiares más grandes de la casa, como algo histórico que ya había pasado de tiempo.

Tercera Pared

La elección de 2003 corporiza el anhelo del 19 y 20 de diciembre del 2001. Argentina da para más y necesita un cambio. Los trágicos sucesos de la Plaza de Mayo y la burda estafa de Cavallo y los Bancos hacen caer a la Alianza. El primer recuerdo desagradable era el de De la Rua, el Chacho Álvarez y Cavallo, cada uno por sus propios méritos y en conjunto. Una pared desagradable con la cual chocar, que generaba un fuerte desengaño a aquellos que los habían votado. El peronismo –que no los había votado - podía intentar saltar esa pared, pero se encontraría con otro fuerte desengaño: Carlos Menem. La traición tiene un componente extra que genera vergüenza por lo tonto que es uno al comprar una mentira. Por dejarse engañar así. Menos mal que muchos compañeros lo tuvieron claro. Pero la mayoría de los gobiernos peronistas, municipales y provinciales cayeron en la misma volteada y fueron co-responsables de casi todo lo que sucedió durante los años del menemismo. Definitivamente la pantalla que muestra a Carlos Menem, su Ferrari Testa Rosa, su avispa” que lo picó, sus “chicas” preferidas María Julia y Adelina D´Alessio de Viola, sus Amiras, su golfito con George Bush padre, mientras se entregaban las empresas públicas a precio vil, es un espejo que devuelve una imagen insoportable. Para el gobierno de Néstor Kirchner su propio componente peronista le planteaba un fuerte desafío: ¿Cómo explicarle a toda una nueva generación que el peronismo eran Perón y Evita y no Menem y Zulemita? ¿Cómo desembarazarse de la pared menemista del peronismo? ¿Cómo decir de una manera entendible a miles de millares de jóvenes, que el peronismo era todo lo contrario del menemismo, cuando el menemismo había utilizado toda la liturgia peronista? El bombo de Tula, la marcha peronista, las fotos de Perón y Evita, los dichos del General, en sus expresiones públicas, etc. (aunque para los peronistas su abrazo con Isaac Rojas y su “sociedad” con Alvaro Alsogaray eran todo un símbolo de “entrega” y del cambio respecto al neoliberalismo). La sociedad de Kirchner con Duhalde solo le daba un “matiz” dentro de la simbología peronista. Kirchner debía alejarse rápidamente de Menem y todo lo que el menemismo, Cavallo y la Alianza significaron para la sociedad argentina a partir del 19 y 20 de diciembre del 2001. De movida la gente de Kirchner genero la idea de la “transversalidad”. La transversalidad era, con Perón, una línea natural del “peronismo” de Perón ya que el “peronismo” o el “justicialismo” no existían antes de Perón y Perón incorporó a todo tipo de intelectuales y militantes, del Partido Comunista, del Socialismo, de los sindicatos “rojos”; del anarquismo, del nacionalismo católico, del conservadurismo popular, del radicalismo, etc.). Sin embargo, el peronismo tradicional desconfió de la “transversalidad” y le sonó (razonablemente ) a una negación del origen peronista del presidente que se refugió en el “Frente para la Victoria” como un sustituto más “mostrable” que el Partido justicialista. Kirchner sumó también, a la manera de Chávez, a sectores de la izquierda marxista y peronista que estaban políticamente en busca de su zona de crecimiento. Algunos ligados a Patria Libre, históricos de la izquierda combativa; otros los movimientos piqueteros surgentes como el FTV de D´Elía, el MST, Malón, etc. Es que necesitaba alguna tropa “propia” para ganar un lugar en la calle, antes de negociar con los caudillos territoriales y los dirigentes sindicales del peronismo, ambos sectores con una gran capacidad de movilización. Entonces, estableció una clara “pared” que lo diferencio netamente del menemismo: La generación peronista que luchó contra la Dictadura del Proceso, y fue víctima de su violencia genocida y su perversión. La demostración de esa referencia fue la clara lucha institucional por los Derechos Humanos: El “Juicio y castigo a los culpables”. Ahora este peronismo no hacía referencia directa a Perón y Evita, ya que millones de argentinos jóvenes no habían tenido una experiencia directa con su gobierno y su legendaria gesta. La pared del menemismo la había hecho poco creíble, ya que, en nombre suyo, se había perpetrado el mayor saqueo al estado nacional y el peor atentado al trabajo de los argentinos, herramientas principales y otrora paradigmas del justicialismo. Tampoco aceptaba ni recibía el rebote de la pared menemista, rechazada por millares de miles de argentinos que se persignaban ante su sola mención. La referencia a la defensa de los derechos humanos y la dignificación de los compañeros peronistas de los ´70 establecieron una “nueva pared referencial” para las generaciones más jóvenes. La Noche de los Lápices, el apagón de Ledesma; la Noche de las corbatas, (del mundo judicial); la Esma, la masacre de Margarita Belén; H.I.J.O.S.; las Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres de Plaza de Mayo, “Familiares”, los cuadros de DD.HH. de los sindicatos, el homenaje de los Colegios, los clubes de barrio, las universidades, los colegios profesionales a sus caídos, a sus desaparecidos, comenzaron a desfilar ante los ojos de millones y millones de jóvenes que lo hicieron suyo. Cada nueva generación de jóvenes es un canto a la libertad por lo que la idea de la represión, la tortura, la muerte y la desaparición de personas se constituyeron en la peor referencia que un sector podía darle a la juventud. Ser combatidos hasta ese punto del horror, por sus ideas y sus luchas por la justicia social, fue algo rechazado de manera lapidaria y militantemente por millares y millares de jóvenes en todo el país. La consecuencia de la política de DD. HH. del gobierno de Kirchner con la causa de las victimas de las Dictaduras la convirtió en su paradigma. La clase media que se había identificado con aquel autoadhesivo de “Los argentinos somos derechos y humanos”, que comentaba el “Por algo habrá sido…” referido a porque se “llevaban” a los jóvenes peronistas revolucionarios en los años de plomo y que había sido protagonista principal del “Déme dos” (primero de Martínez de Hoz y después del gobierno de Menem, Cavallo y De la Rua), callaron. Finalmente ellos también habían partícipes del 19 y 20 de diciembre del 2001, ya que fueron saqueados por el “corralito” y habían adquirido el conocimiento “anti establishment” que aquel inusitado robo masivo de los bancos le había causado a sus ahorros y a su credibilidad en la seguridad del “sistema” bancario y del “sistema” en sí mismo. Después, tendrían la oportunidad de volver a la palestra como lo habían hecho con López Murphy y Lilita Carrió con el “campo”, es decir, con el “antiperonismo”. El espacio que en los años 50 había ganado Evita como “Jefa espiritual de los argentinos” en la versión de Perón, lo ocuparon ahora las Madres de la Plaza, y aún las “Abuelas” en la versión de Kirchner. Más cerca, con Cristina Fernández Presidenta, las “Madres” irían ocupando el lugar de la “Fundación Evita” al aceptar vehiculizar 400.000 viviendas con fondos estatales, además de la Universidad y otros diversos emprendimientos sociales para los más pobres de la sociedad convirtiéndose en una herramienta “informal” de la conducción. El “viejo” peronismo desconfió del peronismo de los 70 que –naturalmente-protagonizaba esta nueva “pared” referencial y lo acusó de “montonero”. La muerte de José Ignacio Rucci, supuestamente a mano de la organización Montoneros establecía un enfrentamiento no solo entre los sectores sindicales y las agrupaciones armadas sino también respecto el mismo Perón. Para Perón y su gobierno el asesinato de Rucci fue un duro golpe, insalvable si se lo aprecia históricamente en perspectiva. Todos saben que tanto las huestes de López Rega, los militares peronistas, los militares antiperonistas de esa época, y las organizaciones armadas del peronismo y del ERP estaban infiltrados por agentes de la CIA por lo que, aún las decisiones más propias, tomadas en privado en los diferentes ámbitos pertenecientes a estos sectores, deben reconocerse como acciones “manipuladas” contra Perón y el peronismo como movimiento de liberación nacional antiimperialista. De hecho, si uno observa quienes fueron los perjudicados y quienes los beneficiados con estos enfrentamientos puede ver con claridad que los más perjudicados fueron los peronistas de todo tipo, matiz y pertenencia “chica” y los beneficiados están afuera de esa realidad y sonríen desde Washington aunque algunos también lo hagan desde San Isidro o Puerto Madero. De todas maneras, sectores ligados a las organizaciones armadas del peronismo de los 70, como Carlos Kunkel, se hicieron cargo de la “culpa” de la muerte de Rucci y pidieron públicamente perdón en la mismísima CGT, ante las autoridades y representantes de los sindicatos adheridos siendo beneficiados por su comprensión en un claro ejemplo de la madurez y mandato de unidad que los peronistas tienen desde Perón, ahora que pasaron los tiempos turbulentos. Tiempos “turbulentos” producidos no solo por los hechos locales de la misma dinámica política de los argentinos sino que, como hemos visto en la caída de Salvador Allende en Chile y los “golpes” que se intentan contra Evo Morales en Bolivia, Fernando Lugo en Paraguay y consumado y vencido ya el que se perpetró contra Hugo Chávez en Venezuela, son producidos por la activa “inteligencia” de los servicios de espionaje norteamericanos en consonancia con la acción sobre la opinión pública que disparan las corporaciones mediáticas dirigidas políticamente por las embajadas norteamericanas, verdaderas sede virreinales, en nuestros países. Cuando uno dice “viejo” peronismo sabe también que se disfrazan de “tales” los peronistas del “menemismo” pero lo de ellos no cuenta. Han perdido autoridad sobre el “peronismo” de Perón y Evita. Su acción actual en defensa del “viejo” peronismo esconde la simple disputa de estos sectores remanentes del menemismo contra los sectores que lideran el gobierno de los Kirchner y el partido justicialista. Es también una disputa ideológica ya que su aporte mayor, aún con un “tinte” folclórico del peronismo de los ´50, deviene del neoliberalismo y del “fin de la historia” de Fukuyama, hoy, claramente “demodée”. De hecho los “viejos” peronistas héroes de la Resistencia como Andrés Framini, Sebastián Borro, Avelino Fernández, Oscar Bidegain, Ricardo Obregón Cano, se identificaron con los “jóvenes” rebeldes de los 60/70 y así se lo hicieron saber a las nuevas generaciones que los conocieron. Otros como Antonio Cafiero, a pesar de su procedencia sindical, aunque mas moderados, fueron visualizados en épocas de la “Renovación peronista” como liderando a muchos sectores ligados a los movimientos de los jóvenes combativos de los ´70. Pero, poco a poco, en lo político, el kirchnerismo fue incorporando la liturgia peronista, es decir su identidad “de origen”. Es así que el Comandante en jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. construye un monolito en homenaje a los militares fusilados en Campo de Mayo durante la Revolución del general Juan José Valle; pone una placa en homenaje a los granaderos caídos en el ataque a la Casa Rosada y la Plaza de Mayo de junio de 1955 (al conmemorarse el 50 aniversario de nuestro Guernica); inaugura una estatua de Valle en el cementerio de Olivos y su Jefe del Estado Mayor conjunto representa al Estado en las tribunas de homenaje a los peronistas fusilados en José León Suárez, y a los muertos del bombardeo a la Plaza de Mayo. El mismo gobierno se va incorporando a la conmemoración de las efemérides peronistas y los actos se suceden en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno e incluso en los jardines de la Plaza Colón (la contraparte de la Plaza de Mayo) con el Monumento a los caídos por los bombardeos a la Plaza de Mayo. Es en esta vía de los caídos por las dictaduras sostenidas por el gobierno de turno de los EE.UU. que el kirchnerismo va llegando al peronismo de Perón y Evita y guiando (como un guía turístico) a las nuevas generaciones hacia su identidad peronista, ya sea que fuera por una decisión estratégica o por su intuición política, por decisión propia o movido por las circunstancias. Son los sectores más ligados al marxismo y su propia historia de luchas que reniega de ese camino ya que su ilusión era teñir al gobierno de su propia epopeya. Estos sectores de la izquierda se sumaron al kirchnerismo con la mira puesta en la construcción de Hugo Chavez en Venezuela, que hizo “pie” en el marxismo local para armar las organizaciones de base por fuera del ejército. En los Estados Unidos nunca hicieron “diferencia” entre el comunismo y el peronismo. Nosotros sí tenemos nuestras diferencias, pero para el caso que nos ocupa no es relevante tácticamente. Pero queda claro que en Venezuela no había pasado el peronismo y Chávez estaba haciendo lo que Perón ya había hecho en 1946 y de allí en más. Es aquí donde no se podía empezar de cero. El aporte de los sectores marxistas y “progresistas”, en los primeros años de Néstor Kirchner a cargo del ejecutivo, lograron que los “desaparecidos” no tuvieran filiación política. Quedaban como “desaparecidos”, es decir se definían por su desaparición, muerte y tortura pero no por las razones que llevaron a su detención por parte de las dictaduras. En realidad, los desaparecidos –en su gran mayoría- eran militantes peronistas. Hubo muchos militantes perseguidos por la Dictadura del Proceso, una minoría, que pertenecían a otras organizaciones combativas como el PRT y su brazo armado el ERP, las FAR, etc. Pero, como todos saben, la amplia mayoría de ellos era peronista, de clase obrera o de clase media, aunque el mayor porcentaje de los detenidos-desaparecidos fueron dirigentes sindicales. Entre la asunción, por parte de Néstor Kirchner de la Presidencia del Partido Justicialista y el conflicto con “El Campo” es cuando los Kirchner * se vuelcan –cada vez más decididamente- hacia su propia identidad política y cultural: El peronismo. De hecho, su mayor organización de bases, (liderada por un ex dirigente montonero que también perteneciera a la organización Quebracho, Emilio Pérsico), lleva el nombre el “Movimiento Evita” y se expande por todo el país. Tanto el retorno de Evita como la imagen del “Che” muestran la “pureza” de su pasión revolucionaria y su compromiso militante por la vida y la dignidad de los pueblos, pero también “tapan” la mayor realidad revolucionaria que es que los jefes de la revolución social fueron Juan Domingo Perón y Fidel Castro Ruz. En relación a Perón, la política económica del gobierno actual atiende una de sus premisas esenciales: “Aquella nación que pierde el control de su economía, pierde su soberanía” y como dijimos, también a esta otra: “La economía nunca ha sido libre: o la controla el Estado en beneficio del Pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste”. Los 50 mil millones de ahorros públicos depositados en una bolsa de monedas en la banca de Basilea, con libre disponibilidad, le han permitido al gobierno de los Kirchner, fruto de 5 años de crecimiento sostenido en un grado inédito para Argentina, despegarse de la “caída libre” de la economía de los EE.UU. sin pagar su costo -como lo habían hecho otros gobiernos- de corte neoliberal. Pero el mayor déficit peronista de esta etapa es la distribución de la riqueza acumulada hacia los sectores más sumergidos de la ciudadanía por los gobiernos cipayos. Los avances porcentuales en esa materia no logran impactar en cuestiones esenciales para el peronismo como es la construcción de viviendas para albergar a las familias cuya destrucción se procuró en las últimas dos décadas, y un mayor vigor gubernamental en el salvataje a la última frontera social. Por otro lado de aquel “50% y 50%” de Perón en el 55 y en el 74 para compartir entre los trabajadores y el capital empresario de la “torta” producida por el trabajo de todos, es decir en el PBI, en la actualidad y después de unos años de gobierno del Frente para la Victoria, el porcentaje de los asalariados alcanza recién al 21%. En este sentido los estragos culturales causados por los organismos mundiales y otros entes socialdemócratas para-gubernamentales en los cuadros técnicos de la política social del kirchnerismo son muy inferiores a los que acompañaban a Evita y Perón de los 50, mucho más eficaces e inspirados. Menos clientelistas y más revolucionarios. En esa área, específicamente, resulta mucho más atinente -desde el punto de vista estrictamente peronista- la notable gestión social de la provincia de San Luis, cuyo gobierno, de extracción justicialista, es opositor al gobierno nacional. Sin embargo, la mayor identificación peronista del gobierno de Néstor y Cristina Kirchner lo da su política para Suramérica. Es en la firmeza y hermandad militada por ambos presidentes argentinos, Nestor Kirchner y Cristina Fernández junto a Lula Da Silva, Hugo Chávez Rafael Correa y Evo Morales, donde José de San Martín y por ende, Juan Domingo Perón, encuentran su mayor regocijo. La negativa al ALCA de Mar del Plata en las mismas barbas de Bush, fue una situación muy similar al NO de Perón al hermano del Presidente Eisenhower en oportunidad de su visita al país (que tan bien describe Leonardo Favio en su “Perón Sinfonía de un Sentimiento”) cuando vino a proponerle a la Argentina justicialista sumarse a la Liga de países anticomunistas en la Cumbre suramericana donde EE.UU. fracasó, ya que todos los gobiernos del continente –exceptuando a Colombia, encabezado por un presidente “títere” y cuyo líder popular, Eliecer Gaitán, acababa de ser asesinado por los servicios de espionaje norteamericanos, le dio el NO al gobierno del héroe de la 2ª Guerra Mundial, Ike Eisenhower, en apoyo a la posición argentina lo que sello la suerte de Perón ante el imperio. También es probable que los Kirchner, desde entonces, estén en la “lista negra” del imperio. La construcción del UNASUR en detrimento y reemplazo de la OEA y los sucesivos pasos dados en defensa de los países suramericanos amenazados por los habituales “golpes de su inteligencia” de los EE.UU. consolidan un bloque aún superior al soñado “eje” del ABC (Argentina, Brasil-Chile) de Perón. Perón ya había dicho en Panamá “Hacer la revolución es fácil, nosotros lo demostramos, lo difícil es mantenerse. Solos no es posible hacerlo. Para eso es indispensable la unidad latinoamericana”. La constitución del Banco del Sur, la coordinación de las Fuerzas Armadas de los países del UNASUR y el reemplazo del dólar en el intercambio Brasil-Argentina deben tomarse como hitos de la integración suramericana soñados y por la cual lucharon Bolivar y San Martín, y también Juan Domingo Perón, en su deseada sociedad con el presidente brasileño Getulio Vargas y con el Presidente Ibañez del Campo de Chile. En este “imaginario” se criaron los peronistas desde San Martín y los Revolucionarios de Mayo de 1810, relatados por Perón en los ´50 y desde Perón mismo, por lo que no puede haber política más peronista que la política de la Patria Grande del matrimonio Kirchner. (*) Epilogo. Es mucho más sensato que la generación que trajo a Perón, de vuelta al país, fuera liderada por Néstor Kirchner y por Cristina Fernández ya que resultan a la vista, mucho más representativos que otros que lo intentaron como el Pilo Bordón y el Chacho Alvarez en 1995. Así lo demuestran sus actuaciones públicas. Aunque Néstor y Cristina no fueran más que militantes comunes en los ´70. Si bien hubo más “personas” y más “razones” para que Perón volviera a la Argentina en 1973 (Como las “hubo” también para que Nelson Mandela que estaba en la cárcel desde hacía más de 30 años, fuera “desempolvado” para ir a convertirse en el Presidente de Sudáfrica) fueron la clase obrera organizada y la “juventud maravillosa” que lograron su “retorno” definitivo al país. En 1964 la Resistencia peronista y el movimiento obrero organizado, no lo lograron. Es con la juventud peronista, con las organizaciones armadas juveniles (desde las FAP de Envar El Kadri hasta Montoneros pasando por Guardia de Hierro y las demás agrupaciones combativas ) con las juventudes trabajadoras y sindicales y el sindicalismo peronista y aún las juventudes religiosas( como los Sacerdotes del Tercer Mundo), unidos en un objetivo común: el retorno de Perón a la Argentina, que, en 1973, el general aterriza para siempre en el país al que sirvió, patrióticamente y ante el pueblo que amó con sus actos. Las cuestiones internas dentro del movimiento nacional justicialista deben resolverse dentro del peronismo. Son los NO peronistas los que siempre muestran el mayor interés en marcar si un gobierno es peronista o no lo es tanto. También es cierto que es histórico que el imperio del norte siempre ha actuado sobre las diferencias internas del movimiento nacional. Así lo ha hecho enfrentando a “Kollas” y “Cambas” en Bolivia, lo que ha logrado este movimiento “secesionista-racista” que ocupa los diarios en estos días y que ha provocado la expulsión del embajador de los EE.UU. por parte del gobierno boliviano de Evo Morales.(Verdadera vergüenza para la diplomacia norteamericana, que no estaba acostumbrada a estos desplantes). Durante el gobierno de De la Rua, hubo un hecho lateral, verdaderamente histórico en el peronismo, que fue ninguneado por la prensa en ese momento y desconocido luego. Los viejos dirigentes de las diversas corrientes peronistas como Guardia de Hierro, Lealtad; la Jotaperra; Montoneros, Comando de Organización; “Encuadramiento”; “Comandos tecnológicos”, etc. se reunieron en el Centro Asturiano de la calle Solís y en una cena de gran camaradería firmaron un documento conjunto con miras al futuro, deponiendo cualquier enfrentamiento pasado en pos de la unidad final de los combatientes por la Patria. Allí los dirigentes “remanentes” de estas agrupaciones, verdaderas organizaciones nacionales de masas en los ´70, demostraron, con su lectura de un pasado violento que los enfrento incluso a los tiros entre ellos, con muertos y heridos, que en su estado natural el peronismo es un movimiento de liberación que no se agota en el internismo enfermizo y que, más allá y más acá de los aportes ideológicos que cada uno suma al del General Perón, el amor por la Patria y en particular por la Patria Grande los une para siempre. La memoria de los pueblos significa mucho para la vida de sus integrantes. Nada nace de la nada. La masa de la identidad se va amasando con lo propio y lo adquirido. Con el ADN y con lo sucedido. Todo proceso de construcción humano necesita de una pared adonde apoyarse y desde donde imaginarse, referenciarse. Aunque una pared por sí no sea igual al edificio que la contiene. Para construir una obra entera, se necesita un Proyecto nacional que comprometa hasta el último habitante y un mensaje claro que le diga a todos y cada uno : “Sos mas que importante, sos imprescindible para la Argentina y para la Patria Grande”. Seguramente cuando construyamos ese Proyecto Nacional, que nos contenga a todos, incluso históricamente, los argentinos, en tanto suramericanos y latinoamericanos, como si fuéramos un Perón, un San Martín y una Evita y un Che “colectivos”, deberemos plantearnos –en esta etapa - una nueva Constitución Nacional que consagre los principales aportes a esa decisión soberana y actual de nuestra comunidad. Y quizás esta identidad que rescatemos y re simbolicemos con nuestro compromiso y amor sea la cuarta “pared” que las próximas generaciones utilicen para avanzar. O el “umbral” que nos permita integrar la memoria, con lo bueno y lo malo que nos pasó y construir con todos, la nueva historia. La identidad de los pueblos oprimidos es un bien secreto. Masivamente secreto. Y es la semilla de su liberación y su grandeza. En el futuro, nada será como era antes, pero podemos irnos tranquilos. Los viejos guerreros del movimiento de liberación nacional ya han puesto sus güevos y las nuevas generaciones han tomado la posta. MG/ *Una nueva manera de mirar al matrimonio Kirchner podría ser el verlos a ambos como “el” ejecutivo ya que son dos cuadros políticos de conducción sin que ninguno sea el “pasivo”. Ya vimos que el rol “espiritual” se le adjudicó-en esta etapa- a las Madres de Plaza de Mayo.

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A diez años del retorno del Proyecto Nacional a la Argentina


Por Fernanda Vallejos

La batalla por la instalación de un proyecto nacional y popular en la Argentina atraviesa nuestra historia, con avances y retrocesos que señalan la disputa permanente entre los intereses de las mayorías populares que se expresan en el proyecto nacional -que puja por la conquista definitiva de la independencia económica, la soberanía política y la instauración de un desarrollo económico y social autónomo y duradero- y los intereses de las minorías poderosas que se han beneficiado de las relaciones de explotación de nuestra economía que el poder económico mundial ha intentado imponer sobre nuestras espaldas desde el comienzo mismo de nuestra historia como Nación, y que se expresan en el modelo de dependencia.

Esta batalla reconoce períodos, bien diferenciados, donde uno u otro proyecto ha logrado imponerse, sin que ninguno establezca una hegemonía definitiva sobre el otro. Los modelos económicos y las ideas que los sustentan, que corresponden a cada uno de esos proyectos antagónicos, pueden identificarse claramente, y casi por oposición.

El 25 de mayo estaremos celebrando los diez años del retorno del proyecto nacional a la Argentina y, por ende, la puesta en marcha de un modelo económico que ha venido a reparar el daño que, durante largas décadas, impuso el programa antinacional inaugurado con el derrocamiento de Perón en 1955, continuado por los gobiernos tutelados, durante la proscripción del peronismo, sostenido y profundizado por las dictaduras cívico-militares que siguieron y, especialmente, por la que se instalara a partir del golpe del 24 de marzo del 76, con el ingreso de lo más rancio del neoliberalismo económico de la mano de Martínez de Hoz, y agudizada durante la década del 90, tras los fallidos intentos de recuperar un destino nacional con la vuelta del peronismo en el 73, por un lado, y el fracaso de la política esbozada por Grinspun, durante el gobierno de Alfonsín, por el otro. También hace pocos días, el 17 de mayo, moría una de las caras visibles de la última dictadura cívico-militar, Jorge Rafael Videla. Moría, con él, un símbolo de un proyecto que la mayoría de la sociedad argentina viene luchando por dejar atrás, tras abrirle las puertas de la historia al ciclo político y económico kirchnerista y ratificar esa voluntad popular en las elecciones que siguieron y a las que, seguramente, se sumarán las de este octubre y las presidenciales de 2015.

Ahora bien, en la médula de cada uno de esos proyectos antagónicos están los elementos que los diferencian y, llegado el caso, los enfrenta: uno de los elementos centrales que divide aguas entre el modelo económico del proyecto nacional y el de dependencia es el rol asignado al Estado. En el primer caso este actúa como garante de los intereses populares, rector de las políticas, regulador de la economía, reasignador de recursos. En el segundo, resigna su rol en favor de los actores privados, en particular de los sectores dominantes, que logran mantener y ampliar sus privilegios, imponiendo la lógica de libertad de “mercado”. De este modo, en los períodos en los que se impone el proyecto nacional (1945-1955, 1973-1976 y 2003-hasta la actualidad), los programas económicos tienen entre sus objetivos: el impulso de la industrialización, la sustitución de importaciones y la promoción de exportaciones con valor agregado, como medios para superar las debilidades estructurales de la economía argentina, rompiendo la lógica de una inserción internacional basada en los recursos naturales. La generación de empleo, el fortalecimiento del mercado interno, la inclusión de vastos sectores populares –en términos de derechos económicos, pero también sociales y culturales-, la mejora de la participación de los salarios en el ingreso nacional y el acortamiento de la brecha entre los más ricos y los sectores populares y medios, el incremento del consumo y la inversión productiva, traccionada, a su vez, por el impulso de la demanda agregada, que favorece la reproducción de un círculo virtuoso que alimenta el proceso de desarrollo, también se cuentan entre los pilares que determinan la matriz económica del proyecto nacional. Por el contrario, los programas impuestos por el proyecto de dependencia, de matriz conservadora, tienen por objetivos: la constitución de un perfil exportador basado en la producción primaria -apoyado en la Teoría de las Ventajas Comparativas, soslayando la limitación básica de una propuesta que no puede emplear a más de un cuarto de la población, condenando, por ende, a los otros tres cuartos a la exclusión-, la valorización financiera del capital y la concentración del ingreso y la riqueza en manos de los sectores dominantes.

Son estos, justamente, y no otros, los elementos nodales que subyacen en cada una de las disputas que hoy se dirimen en el ágora pública. Son los objetivos detrás del programa económico kirchnerista, antes que la especificidad de los instrumentos utilizados para alcanzarlos, y, fundamentalmente, los intereses (populares) a los que esos objetivos responden, los que determinan la férrea oposición de los sectores que han sido beneficiarios exclusivos (y excluyentes) de las políticas económicas del proyecto político antinacional y de dependencia que Néstor Kirchner llegó decidido a dejar en el pasado, hace diez años, cuando convocaba a la sociedad argentina a construir un sueño, tras la promesa de no abandonar los ideales en el umbral de la Casa de Gobierno. Y diría más: la agudización de esa oposición no está sólo vinculada con los objetivos de la política, en general, y de la política económica, en particular, sino muy especialmente con el éxito en la consecución de los mismos. Veamos:

¿Cuáles han sido los principales logros económicos entre 2003 y 2012/13?


Performance principales indicadores económicos


En %

 1991/2002

 2003/2012

PBI

2,2

7,2

BIENES

-0,6

7,7

INDUSTRIA

0,5

9,5

INVERSION/PBI

18,2

21,4

INV.PUBLICA/PBI

1,3

4,1

 

La profundización del camino iniciado hace diez años o la vuelta al paradigma de las décadas anteriores es lo que hoy se encuentra en el centro de la disputa política nacional, como tantas otras veces en la historia.

Y, para desvelo de quienes añoran un mal desempeño de la economía doméstica, como último recurso para conquistar algún voto que no podrían seducir a través de propuestas superadoras, la economía real viene dando señales, en la primera parte del año, de una recuperación de la actividad en marcha, luego de un 2012 de desaceleración.  Se suma así, una coyuntura que reverdece, para dar por tierra, una vez más, con los pronósticos de fracaso reiterados hasta el cansancio y jamás verificados. Esto y, fundamentalmente, los innegables avances de la última década, dan la medida del vigor del proyecto político nacional que la mayoría de los argentinos hemos dotado de legitimidad desde aquel 25 de mayo de 2003, reinaugurado por Néstor Kirchner, retomando las mejores tradiciones de la política y la economía nacional, conjuntamente con el certificado de defunción definitivo de aquel otro proyecto que nada tiene para ofrecer a las mayorías populares y del que la muerte de Videla sea acaso un símbolo más de un pasado que sólo existe como eco de lo que nunca más ha de retornar a nuestro país y como memoria viva sobre la que se siga sustentando la verdad y la justicia. También, la justicia económica y social.

Sin dudas, la inclusión de amplísimos sectores de la sociedad argentina a través de la generación de empleo y el sostenimiento de políticas de ingreso, las mejoras sustantivas en materia de igualdad, la batalla ganada contra la pobreza, serán factores clave que determinarán al pueblo argentino a ratificar su continuidad y profundización. Afortunadamente, más allá de los nostálgicos del pasado, de los cultores del miedo, de las devaluaciones inflacionarias, de los recortes del gasto recesivos, del desempleo disciplinador, la decisión está en manos del pueblo, en el marco de una democracia fortalecida. La última palabra será expresada en las urnas. Porque, como dijo un gran argentino, la única verdad es la realidad.

*Economista de la gran maKro




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Martinez de Hoz, el hacedor del plan económico del despojo.



Por Gino Viglianco

“Joe” murió de un infarto el pasado 16 de marzo mientras cumplía con su arresto domiciliario.

Una revisión por el pasado del ex ministro de economía durante los años de plomo. Sus políticas neoliberales, su intento de acabar con la industria nacional y la deuda externa que dejó.


Un recorrido por su historia familiar y por los juicios que lo llevaron a la prisión preventiva. El 2 de abril es una fecha triste para los argentinos, no sólo porque fue ese día el comienzo de la guerra de Malvinas, sino también porque fue el 2 de abril de 1976 cuando José Alfredo Martínez de Hoz dio a conocer el plan económico neoliberal que conduciría años más tarde al país a la más angustiosa de las miserias. José Alfredo Martinez de Hoz nació en Salta, el 13 de agosto de 1925. Sin embargo, la historia política de la familia había comenzado antes: en 1810, José Martinez de Hoz –un comerciante español acusado de tráfico de esclavos que hacía poco tiempo había llegado a la Argentina- asistió al Cabildo Abierto en calidad de “vecino importante” y votó a favor de la continuidad del Virrey Cisneros. Su voto fue entendido por la historia como el sufragio de un hombre del sector conservador que prefería seguir viviendo en una colonia, porque pertenecía a los comerciantes que se veían beneficiados con el mercado monopólico con España. José murió al poco tiempo y, como no tuvo hijos, dejó la fortuna familiar a su sobrino, Narciso Alonso Martinez. Fue Narciso quien consiguió grandes extensiones de territorio y se convirtió en accionista del Banco Nacional. Luego tuvieron 11 hijos, entre ellos a José Toribio, quien fue el padre del exministro de economía durante la dictadura. José Toribio fundó el Club del Progreso, el Jockey Club y la Sociedad Rural, entidad que más tarde apoyaría sin vergüenza, ni remordimiento la política de los militares iniciada en 1976. Durante el gobierno de Roca, la familia Martinez de Hoz recibió dos millones quinientas mil hectáreas que habían sido robadas a los indios en el genocidio de la campaña al desierto. En este entorno se crio José Alfredo, más conocido por sus allegados como “Joe”. Su herencia territorial y el conservadurismo de su familia marcarían a fuego su visión económica. Su primera intervención en la política argentina sería en 1957 cuando fue nombrado ministro de Economía de la provincia de Salta, durante la época en que gobernaba la Revolución Libertadora a cargo del dictador Pedro Aramburu. Para esta época, Martínez de Hoz ya mostraba un pensamiento económico que tendía a favorecer a los grandes estancieros en detrimento de las clases populares, una característica que años más tarde sería valorada por Videla. A partir de 1962 sería secretario de Industria y Ganadería del gobierno de facto de José María Guido.

“No me va a temblar la mano en aplicar los instrumentos que tiene el Estado a su disposición, no para aplicar multas, sino medio muchos más efectivos”.


Con esta frase Martínez de Hoz definió los macabros mecanismos que iba a utilizar contra aquellos que se opusieran a las políticas de la dictadura. El siniestro plan que propuso tuvo como eje rector la apertura irrestricta de la economía argentina al mercado mundial –medida que acabó con el proceso de industrialización por sustitución de importaciones comenzado en 1930- y la reducción de la intervención estatal en una política que fue ilustrada en la mentirosa frase “achicar el Estado es agrandar la Nación”. Apenas tomó el control económico de la dictadura, Martínez de Hoz intervino las obras sociales y la atención pública de los sindicatos. Es que uno de los objetivos de la dictadura era acabar con la organización obrera. Los salarios reales cayeron alrededor de un 40%. Además la apertura del mercado y el descenso del tipo de cambio -que hizo que exista cierta paridad entre la moneda nacional y las extranjeras- condujo a que la industria argentina redujera su rentabilidad por la aparición de productos del exterior más baratos, lo que llevó a que muchas fábricas cerraran y a que muchos trabajadores fueran despedidos. Esto generó una gran convulsión social que fue combatida con la censura de los diarios obreros y la persecución, desaparición y tortura de los dirigentes sindicales y también de los trabajadores. Martínez de Hoz “dio seguridad” a los sectores privados que durante el gobierno de Perón veían como una amenaza a las organizaciones gremiales que luchaban por la conquista de una mejor calidad de vida. Fueron esos mismos sectores privados los que financiaron y apoyaron la dictadura cívico-militar. El plan de Martínez de Hoz también produjo un vaciamiento del Estado y un país para pocos. La deuda argentina se cuadriplicó durante los años de la dictadura y llegó a superar los 40 mil millones de pesos. La baja en la producción industrial y el aumento de las importaciones llevó a que la balanza fiscal entrara en déficit. El crecimiento del PBI durante la dictadura fue de sólo 0.9%, mientras que en periodo de 1963-74 había sido de un 5,0%.También fue a partir de 1976 cuando comenzaron a cerrarse algunas líneas de ferrocarriles del interior de país, un plan que luego sería terminado en la década del 90 por Carlos Menem. Por su afinidad con la Sociedad Rural, Martínez de Hoz benefició a los grandes propietarios de grandes extensiones de territorio. Los vaivenes de la política fiscal llevaron a que reinara la especulación y que exista una minoría poderosa que se vio favorecida por la desregulación. Todos estos indicadores, para decirlo lisa y llanamente, demuestran que Martínez de Hoz se encargó de poner los ingresos y los capitales de todo un país en pocas manos, sin importar que para conseguirlo debió diezmar a una generación.

Martínez de Hoz murió sin que lo condenaran por los crímenes que sus políticas económicas obligaron a cometer.


Falleció en la casa en que cumplía con la prisión preventiva que dispuso la Justicia en 2010. Estaba procesado por el secuestro extorsivo de los dueños de la compañía Sedeco, Federico Gutheim y su hijo Miguel. Pero Martínez de Hoz murió prematuramente. Al menos en tres causas lo vinculaban con asesinatos y delitos durante la dictadura. Oyarbide lo investigaba por su presunta participación en el asesinato de Juan Carlos Casariego de Bel, quien fue secuestrado luego de negarse a firmar un dictamen para nacionalizar la empresa Italo Argentina de Electricidad. También iba a ser indagado por el proceso que intenta esclarecer los delitos de lesa humanidad que existieron durante la venta de las acciones de Papel Prensa que favoreció a La Nación S.A, Clarin y La Razón, tres diarios que fueron el sustento periodístico de la dictadura.

Algunos se alegraron por la muerte de Martínez de Hoz, sin embargo hubiera sido preferible que viviera durante muchos años más. Que viviera varias décadas para que así pudiera ser condenado por todo el mal que cometió y para que pudiera ver cómo esas voces, esas manos, esos nietos, esos hijos, esos hermanos, esa gente de bien que su plan económico intentó exterminar, hoy son el futuro de un país que avanza y que a cada paso demuestra estar orgulloso de ellos.



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Década ganada por Latinoamérica



Por Silvio Miño Latinoamérica tiene como antecedente más cercano haber atravesado por una década de crecimiento y expansión para sus economías, con un impacto en la calidad de vida de sus pueblos en términos de inclusión social. El respaldo de veracidad lo despliegan los índices que desde distintos organismos internacionales relevaron en informes estadísticos publicados en este último tiempo. Los resultados directos de una distribución de la riqueza mejor que en la década de los ’90 los indujo a concluir que esta última etapa fue la década latinoamericana. Conceptualizados como países en desarrollos o emergentes, en América del sur y el Caribe un conjunto de naciones que mostró al mundo, en esta última década, una realidad opuesta a la de Europa Central, y lo EE.UU. Sin embargo para países de América del Sur y el Caribe esta última década es una década ganada por los gobiernos populares. Caracterizada por el ascenso social, el empleo y el desarrollo económico, con un crecimiento salarial con índices mejores que las economías desarrolladas que han sufrido una da diferencia de lo que sucede en Latinoamérica, las principales economías del mundo entraron en una recesión sin precedentes. Una crisis que tuvo como epicentro los EE.UU. en el 2008. Sus consecuencias evidenciaron el fin de una hegemonía mundial pero también del paradigma político económico que en nuestra región fue desalojado a principio de siglo. El neoliberalismo hoy se lleva todas las tapas de los principales diarios anunciado recortes, despidos, desempleo, y recesión. Con un poder político debilitado los sectores financieros predominan en las decisiones que sobre caen sobre las espaldas del los sectores de menores ingresos. Doble caída; con un baja en el desempleo que llega a un porcentaje mejor que las ultimas 3 décadas alcanzados niveles de 6,2; con una inversión extrajera en la región que muestra un crecimiento importante, el caso de la Argentina tira por la borda el discurso opositor que habla de un país aislado al registrar un en el 2012 crecimiento del 27 %. Podríamos mostrar un sin número de datos estadísticos similares que indican como los países latinoamericanos se encuentran en una etapa de mejoras para sus pueblos. En una senda política diferente lograron imponer un criterio de soberanía en el manejo de sus derechos e identidad a pesar de la gran oposición mediática. Este momento histórico de la década ganada por los gobiernos populares latinoamericano nos obliga construir ámbitos de análisis y estudios sobre las estrategias regionales que identifiquen el accionar coordinado desde la Unasur y la Celac. Para ello tenemos que profundizar y ampliar las fronteras de conocimientos más allá de nuestros límites territoriales y conceptuales para institucionalizar el proceso Latinoamericano actual con el fin de incentivar el pensamiento regional desde un punto de vista estratégico. Este nuevo orden mundial donde los países emergentes con sus inmensas economías como China, Brasil, La India morigeran la hegemonía de los EE. UU. permiten además mayores márgenes de negociación también para los países latinoamericanos. Mayores grados de integración son necesarios para fortalecer los vínculos. No obstante en la actualidad las decisiones políticas en ese sentido lograron procesos de integración inéditos. Mientras el avance de los gobiernos populares tiene que enfrentar poderes económicos financiando intentos de desestabilización en la región, o a los sectores financieros utilizando sus bancos para generar mecanismos de fuga de capitales, con el fin de debilitar las economías; con una fuerte presión sobre una clase media que traiciona sus propios intereses por defender sus prejuicios difundidos y apoyados por los principales monopolios mediáticos. En ese contexto de tensión avanza este nuevo orden también en Latinoamérica es nuestra responsabilidad incentivar la creación de ámbitos institucionales y educativos que incorporen esta realidad inmediata y coyuntural para poder leer también nuestro proceso antes de que sea sólo una historia.

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Nunca menos.



Por Teeff Martinez


Este 25 de Mayo, se cumple una década de la asunción de Néstor, y la denominamos la DeKada Ganada!

Que alegría para la juventud militante, poder vivir estos momentos... Ellos fueron los únicos que les hicieron frente a los "poderosos", y defendieron el interés de los humildes...

Hay muchísimos logros para destacar, los puntos clave de la DeKada son la creación de puestos de trabajo, la Asignación Universal por Hijo, la ley de igualdad de genero, la ley de matrimonio igualitario, la movilidad jubilatoria, la estatización de YPF, Aerolíneas Argentinas, el voto de los 16, las AFJP, el NO al ALCA, la integración regional, la UNASUR, la ley de medios, el Fútbol para Todos, Plan PRO.CRE.AR, la designación de la nueva Corte y tomar a los derechos humanos como política de Estado... Creo que Nestor y Cristina son los mejores presidentes de los últimos 60 años.

Hay una revalorización del Estado a partir de Néstor, eso se había perdido desde el Neoliberalismo que dejó al país en un infierno, de donde salimos gracias a ellos, hay una forma de ver la política como la gran transformadora, y la verdadera herramienta para cambiar las realidades del Pueblo...

Volvimos a creer junto con él. Nos vino a proponer un sueño y nos cumplió muchísimos. Tenemos hoy gracias a Néstor y Cristina, un país que frente a la crisis mundial, tiene un crecimiento sostenido, tenemos una democracia plena, a la cual debemos cuidar, siguiendo su legado y honrando su nombre...

Cada día que pasa, y veo quienes están en contra, estoy más a favor de este proyecto de país, que le devolvió la dignidad a nuestro pueblo y logró una integración que nunca antes se había logrado, para la región de América Latina.

Lo que a mí me gustó en un primer momento fue el rol de Nestor en los DD.HH., digamos que fue lo que me hizo decir "Que grande este Presidente", pidió perdón de parte del Estado, y de verdad hizo justicia"...

Muchos dicen "Bajando un cuadro, creó millones”;  a mí me parece que es cierto, porque para mí, como para muchos de los jóvenes que militamos, y lo hacemos con la alegría de querer de verdad a nuestra patria, eso fue lo que nos atrapó, y todo lo que siguió después, y sabemos que vamos a continuar, porque con Nestor y Cristina pasamos del tenebroso "Nunca más", al tan lindo "NUNCA MENOS", que hoy defendemos..


¡UNIDOS, ORGANIZADOS Y SOLIDARIOS!


Teeff Martinez...

Esteban Echeverria.

20 años.




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El presidente que si fue



Por Claudio Posse

Es interesante ver como se manipula la imagen de Héctor Cámpora a través de los años. Cantidad importante de “intelectuales” lo han usado permanentemente para destruir su imagen desde diferentes lugares. La derecha lo ha estigmatizado permanentemente mostrándolo como un títere de los sectores juveniles y de las organizaciones armadas. La izquierda argentina lo ha usado para despotricar contra el general Perón.

Lo cierto es que Cámpora no era ni un títere y, menos que menos, un hombre que se enfrentara a los intereses que representaba el General Perón.

Héctor J. Cámpora era un peronista convencido de la doctrina justicialista. Y a través de esas convicciones actúo y se desempeño en su vida.

Fue uno de los dirigentes de más estrechos vínculos y de más confianza con el General Perón y con Evita. A punto tal que acompañó a la esposa del presidente por su gira europea en el año 1947. También fue presidente de la cámara de diputados en el primer y en segundo gobierno del General.

Disfrutó de los logros del peronismo pero también fue víctima de la feroz persecución que sufrió el peronismo a partir del brutal derrocamiento por los sectores oligárquicos el 16 de septiembre de 1955. Fue acusado falsamente de corrupción y malversación de fondos y confinado al penal de Ushuaia junto al empresario Jorge Antonio, al dirigente de la resistencia John William Cooke y al líder nacionalista Guillermo Patricio Kelly. Se fugaron de ese penal en 1956 y cruzaron la frontera con Chile salvando sus vidas.

El peronismo, uno de los Movimientos populares más importantes del mundo, resistió a la persecución. Su líder, Juan Domingo Perón, exiliado daba indicaciones por medio de sus delegados que transmitían a los militantes en la clandestinidad. El Peronismo tuvo que reinventarse, teniendo en cuenta que todo el desarrollo militante lo tenía volcado e interrelacionado con el Estado desde su fundación hasta el derrocamiento en el 55. El peronismo tuvo que aprender cómo era la militancia desde otro lugar, desde la resistencia en la clandestinidad.

Pasaron muchos gobiernos. Muchas vidas se perdieron en la larga lucha por la recuperación de la democracia durante los 18 años de proscripción.

Luego de cerradas las causas judiciales, Cámpora retorno al país y se transformó en un hombre imprescindible para el regreso del Perón a la Argentina.

Tenemos que tener en cuenta que por aquellas épocas los dirigentes fluctuaban entre la Lealtad al líder y su regreso y la comodidad de negociar con el poder de turno que ofrecía muy buenas recompensas para aquellos que traicionaran.

En 1971 Cámpora fue designado delegado personal de Juan Domingo Perón en remplazo de Jorge Daniel Paladino, luego de que este se transformara en un delegado que tenía más cercanía con el poder militar que con el propio Perón.

Héctor J. Cámpora llevó a cabo con inteligencia y alto nivel de eficacia el plan de Perón para su retorno al poder en 1973, tras el fracaso de las diferentes provocaciones que generó el General Alejandro Agustín Lanusse que buscaba una concertación cívico-militar que integrara al pueblo y a las masas peronistas con las Fuerzas Armadas, en un gobierno conducido por militares, idea que llevaba el nombre de Gran Acuerdo Nacional (G.A.N.), lo cual no prosperó ya que el General Perón entendía que los acuerdos superestructurales alejados del Pueblo terminaban por convertirse avales para que los sectores la de economía concentrada generen políticas que benefician a unos pocos y empobrecen a muchos.

Debido a la proscripción técnica hacia Perón de la dictadura de Lanusse, que determinaba que los candidatos presidenciales debían acreditar un período previo de residencia en el país, que Perón obviamente no podía aceptar. La cláusula había sido diseñada ex profeso en contra de la candidatura de Perón. En esta última provocación Perón entendió que el Movimiento Nacional y Popular tenía la suficiente estructura para poder llevar a un hombre Leal y consustanciado con la doctrina Peronista. Héctor Cámpora, entonces, se presentó en las elecciones de marzo de 1973 como candidato por el Frente Justicialista de Liberación (Fre.Ju.Li.), como vicepresidente de la fórmula fue designado Vicente Solano Lima.

La campaña se lleno de alegría, los jóvenes fueron centrales en la construcción de la victoria. Cámpora recorrió a lo largo y a lo ancho todo el país.

La fórmula Cámpora- Solano Lima alcanzó el 49.5% de los votos y la UCR ocupó el segundo lugar con un 25%. Para evitar su segura derrota, la UCR renunció al ballotage y aceptó la victoria de Cámpora, quien asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial que había comenzado en septiembre de 1955.

Acudieron al acto de asunción, marcando la línea de lo que sería el gobierno Peronista, entre otros, el entonces presidente socialista de Chile, Salvador Allende, y el de Cuba, Osvaldo Dorticós. La Plaza de Mayo se vistió de Peronismo y se concentraron alrededor de un millón de personas.

La primera medida Héctor Cámpora fue, a horas de asumir, liberar los luchadores sociales retenidos en prisión por la dictadura. El Parlamento trató el tema esa misma noche y fueron amnistiados masivamente numerosos presos políticos. Todo esto acompañado con una masiva marcha popular que le dio un marco de desahoga ante tantos años de proscripción y persecución.

El 28 de mayo Argentina reanudó relaciones diplomáticas con Cuba, rompiendo por primera vez el bloqueo económico de Estados Unidos al que había adherido, entusiastamente, la dictadura.

Como ministro de economía designó a José Ber Gelbard, este diseño y llevó a cabo el Pacto social. El peronismo logró sentar en una misma mesa a empresarios y trabajadores en una misma mesa  pensando en conjunto la economía argentina en forma estratégica.

Es importante recuperar y resaltar las características de Héctor Cámpora pero no desde los análisis mezquinos de supuestos intelectuales que intentan robarnos y destruir nuestros símbolos.

Lo cierto e indiscutible es que el Pueblo es sabio y hoy, cuarenta años después, toma las mismas banderas que tomó Cámpora y pone el nombre de éste en el lugar que siempre tuvo que estar, junto a Perón, Evita y Néstor.



Claudio Posse



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Discurso de Néstor Kirchner

Acto de asunción presidencial ante la Asamblea Legislativa, 25 de mayo de 2003


Señores jefes de Estado; su Alteza Real; señores jefes de Gobierno; señores representantes de gobiernos extranjeros; señores invitados especiales que nos honran con sus presencias en este lugar; señores miembros del Congreso reunidos en Asamblea; ciudadanas y ciudadanos presentes; querido pueblo argentino: en este acto, que en los términos del artículo 93 de la Constitución de la Nación tiene por finalidad la toma de posesión del cargo de Presidente de la Nación Argentina para el que he sido electo, creo que es necesario poder compartir con ustedes algunas reflexiones expresando los objetivos de gobierno y los ejes directrices de gestión para que el conjunto de la sociedad argentina sepa hacia dónde vamos y cada uno pueda, a su vez, aportar su colaboración para la obtención de los fines que los argentinos deberemos imponernos por encima de cualquier divisa partidaria.


Es que nos planteamos construir prácticas colectivas de cooperación que superen los discursos individuales de oposición. En los países civilizados con democracias de fuerte intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando. Por eso los convocamos a inventar el futuro.


Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a ustedes, los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos a dónde vamos y sabemos adonde no queremos ir o volver. (Aplausos)


El 27 de abril, las ciudadanas y los ciudadanos de nuestra patria, en ejercicio de la soberanía popular, se decidieron por el avance decidido hacia lo nuevo, dar vuelta una página de la historia. No ha sido mérito de uno o varios dirigentes, ha sido, ante todo, una decisión consciente y colectiva de la ciudadanía argentina. (Aplausos)


El pueblo ha marcado una fuerte opción por el futuro y el cambio. En el nivel de participación de aquella jornada se advierte que pensando diferente y respetando las diversidades, la inmensa y absoluta mayoría de los argentinos queremos lo mismo aunque pensemos distinto.


No es necesario hacer un detallado repaso de nuestros males para saber que nuestro pasado está pleno de fracasos, dolor, enfrentamientos, energías mal gastadas en luchas estériles, al punto de enfrentar seriamente a los dirigentes con sus representados, al punto de enfrentar seriamente a los argentinos entre sí.


En esas condiciones, debe quedarnos absolutamente claro que en la República Argentina, para poder tener futuro y no repetir nuestro pasado, necesitamos enfrentar con plenitud el desafío del cambio.


Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política, ésta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro.


No debemos ni podemos conformarnos los argentinos con haber elegido un nuevo gobierno. No debe la dirigencia política agotar su programa en la obtención de un triunfo electoral sino, por el contrario, de lo que se trata es de cambiar los paradigmas de lo que se analiza el éxito o el fracaso de una dirigencia de un país.


A comienzos de los 80, se puso el acento en el mantenimiento de las reglas de la democracia y los objetivos planteados no iban más allá del aseguramiento de la subordinación real de las Fuerzas Armadas al poder político. La medida del éxito de aquella etapa histórica, no exigía ir más allá de la preservación del Estado de derecho, la continuidad de las autoridades elegidas por el pueblo. Así se destacaba como avance significativo y prueba de mayor eficacia la simple alternancia de distintos partidos en el poder.


En la década de los 90, la exigencia sumó la necesidad de la obtención de avances en materia económica, en particular, en materia de control de la inflación. La medida del éxito de esa política, la daba las ganancias de los grupos más concentrados de la economía, la ausencia de corridas bursátiles y la magnitud de las inversiones especulativas sin que importara la consolidación de la pobreza y la condena a millones de argentinos a la exclusión social, la fragmentación nacional y el enorme e interminable endeudamiento externo. (Aplausos)


Así, en una práctica que no debe repetirse, era muy difícil de distinguir la solución pragmática de la cirugía sin anestesia.


Se intentó reducir la política a la sola obtención de resultados electorales; el gobierno, a la mera administración de las decisiones de los núcleos de poder económico con amplio eco mediático, al punto que algunas fuerzas políticas en 1999, se plantearon el cambio en términos de una gestión más prolija, pero siempre en sintonía con aquellos mismos intereses. El resultado no podía ser otro que el incremento del desprestigio de la política y el derrumbe del país.


En este nuevo milenio, superando el pasado, el éxito de las políticas deberá medirse bajo otros parámetros en orden a nuevos paradigmas. Debe juzgárselas desde su acercamiento a la finalidad de concretar el bien común, sumando al funcionamiento pleno del Estado de derecho y la vigencia de una efectiva democracia, la correcta gestión de gobierno, el efectivo ejercicio del poder político nacional en cumplimiento de trasparentes y racionales reglas, imponiendo la capacidad reguladora del Estado ejercidas por sus organismos de contralor y aplicación.


El cambio implica medir el éxito o el fracaso de la dirigencia desde otra perspectiva. Discursos, diagnósticos sobre la crisis no bastarán ni serán suficientes. Se analizarán conductas y los resultados de las acciones. El éxito se medirá desde la capacidad y la decisión y la eficacia para encarar los cambios.


Concluye en la Argentina una forma de hacer política y un modo de cuestionar al Estado. Colapsó el ciclo de anuncios grandilocuentes, grandes planes seguidos de la frustración por la ausencia de resultados y sus consecuencias: la desilusión constante, la desesperanza permanente.


En esta nueva lógica, que no sólo es funcional sino también conceptual, la gestión se construye día a día en el trabajo diario, en la acción cotidiana que nos permitirá ir mensurando los niveles de avance. Un gobierno no debe distinguirse por los discursos de sus funcionarios, sino por las acciones de sus equipos. (Aplausos)


Deben encararse los cambios con decisión y coraje, avanzando sin pausas pero sin depositar la confianza en jugadas mágicas o salvadoras ni en genialidades aisladas. Se trata de cambiar, no de destruir; se trata de sumar cambios, no de dividir. Cambiar importa aprovechar las diversidades sin anularlas.


Se necesitará mucho trabajo y esfuerzo plural, diverso y transversal a los alineamientos partidarios. Hay que reconciliar a la política, a las instituciones y al Gobierno con la sociedad.


Por eso, nadie piense que las cosas cambiarán de un día para otro sólo porque se declamen. Un cambio que pueda consolidarse necesitará de la sumatoria de hechos cotidianos que en su persistencia derroten cualquier inmovilismo y un compromiso activo de la sociedad en ese cambio.


Ningún dirigente, ningún gobernante, por más capaz que sea, puede cambiar las cosas si no hay una ciudadanía dispuesta a participar activamente de ese cambio. Desarmado de egoísmos individuales o sectoriales, la conciencias y los actos deben encontrarse en el amplio espacio común de un proyecto nacional que nos contenga, un espacio donde desde mucha ideas pueda contribuirse a una finalidad común.


En nuestro proyecto ubicamos en un lugar central la idea de reconstruir un capitalismo nacional que genere las alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente. No se trata de cerrarse al mundo, no es un problema de nacionalismo ultramontano, sino de inteligencia, observación y compromiso con la Nación.


Basta ver cómo los países más desarrollados protegen a sus trabajadores, a sus industrias y a sus productores. Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que su padres, sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo. (Aplausos)


Para eso es preciso promover políticas activas que permitan el desarrollo y el crecimiento económico del país, la generación de nuevos puestos de trabajo y la mejor y más justa distribución del ingreso. Como se comprenderá el Estado cobra en eso un papel principal, en que la presencia o la ausencia del Estado constituye toda una actitud política.


Por supuesto no se trata de poner en marcha, una vez más, movimientos pendulares que vayan desde un Estado omnipresente y aplastante de la actividad privada a un Estado desertor y ausente, para retornar continuamente de extremo a extremo, en lo que parece ser una auténtica manía nacional que nos impide encontrar los justos, sensatos y necesarios equilibrios.


Se trata de tener lo necesario para nuestro desarrollo, en una reingeniería que nos permita contar con un Estado inteligente. Queremos recuperar los valores de la solidaridad y la justicia social que nos permitan cambiar nuestra realidad actual para avanzar hacia la construcción de una sociedad más equilibrada, más madura y más justa. (Aplausos). Sabemos que el mercado organiza económicamente, pero no articula socialmente, debemos hacer que el Estado ponga igualdad allí donde el mercado excluye y abandona. (Aplausos)


Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales en un trabajo permanente de inclusión y creando oportunidades a partir del fortalecimiento de la posibilidad de acceso a la educación, la salud y la vivienda, promoviendo el progreso social basado en el esfuerzo y el trabajo de cada uno. Es el Estado el que debe viabilizar los derechos constitucionales protegiendo a los sectores más vulnerables de la sociedad, es decir, los trabajadores, los jubilados, los pensionados, los usuarios y los consumidores. (Aplausos) Actuaremos como lo que fuimos y seguiremos siendo siempre: hombres y mujeres comunes, que quieren estar a la altura de las circunstancias asumiendo con dedicación las grandes responsabilidades que en representación del pueblo nos confieren. (Aplausos)


Estamos dispuestos a encarar junto a la sociedad todas las reformas necesarias y para ello también utilizaremos los instrumentos que la Constitución y las leyes contemplan para construir y expresar la voluntad popular. Vamos a apoyarnos en la Constitución para construir una nueva legitimidad de las leyes, que vaya más allá de la prepotencia del más fuerte. Un Estado no puede tener legitimidad si su pueblo no ratifica el fundamento primario de sus gobernantes. De la misma manera que luchamos contra la pobreza económica tendremos una conducta sin dobleces para impedir la pobreza cívica. (Aplausos) Sólo cuando el Gobierno se desentiende del pueblo es que toda la sociedad empobrece, no sólo económicamente sino moral y culturalmente.


Somos conscientes de que ninguna de esas reformas serán productivas y duraderas si no creamos las condiciones para generar un incremento de la calidad institucional. La calidad institucional supone el pleno apego a las normas y no una Argentina que por momentos aparece ante el mundo como un lugar donde la violación de las leyes no tiene castigo legal ni social. A la Constitución hay que leerla completa. La seguridad jurídica debe ser para todos, no solamente para los que tienen poder o dinero. (Aplausos)


No habrá cambio confiable si permitimos la subsistencia de ámbitos de impunidad. Una garantía de que la lucha contra la corrupción y la impunidad será implacable, fortalecerá las instituciones sobre la base de eliminar toda posible sospecha sobre ellas.


Rechazamos de plano la identificación entre gobernabilidad e impunidad que algunos pretenden. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de impunidad. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de acuerdos oscuros, manipulación política de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad. (Aplausos)


Este combate es una tarea conjunta del Poder Ejecutivo, el Congreso y el Poder Judicial, pero también de la sociedad porque no podemos ignorar que es de esa misma sociedad de donde provienen los hombres y mujeres que integran las instituciones públicas y privadas.


Cambio responsable, calidad institucional, fortalecimiento del rol de las instituciones con apego a la Constitución y a la ley y fuerte lucha contra la impunidad y la corrupción deben presidir no sólo los actos del Gobierno que comenzaremos sino toda la vida institucional y social de la República.


Queremos ser la generación de argentinos que reinstale la movilidad social ascendente, pero que también promueva el cambio cultural y moral que implica el respeto a las normas y las leyes. En este marco conceptual queremos expresar los ejes directrices en materia de relaciones internacionales, manejo de la economía, los procesos de la salud, la educación, la contención social a desocupados y familias en riesgo y los problemas que plantean la seguridad y la justicia en una sociedad democrática.


Profundizar la contención social de las familias en riesgo, garantizando subsidios al desempleo y asistencia alimentaria, consolidando una verdadera red federal de políticas sociales integrales para que quienes se encuentran por debajo de la línea de pobreza puedan tener acceso a la educación, la salud pública y la vivienda. (Aplausos)


Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas. (Aplausos) Sabemos que hay que corregir errores y mejorar métodos en la forma de asignación de la ayuda social. (Aplausos) Pero es imprescindible advertir que la tragedia cívica del clientelismo político no es producto de la asistencia social como gestión de Estado, sino de la desocupación como consecuencia de un modelo económico. (Aplausos) En nuestro país la aparición de la figura del cliente político es coetánea con la del desocupado. Mientras en la República Argentina hubo trabajo, nadie fue rehén de un dirigente partidario. (Aplausos)


Al drama de la desaparición del trabajo y el esfuerzo como el gran articulador social se sumó el derrumbe de la educación argentina. No hay un factor mayor de cohesión y desarrollo humano que promueva más la inclusión que el aseguramiento de las condiciones de acceso a la educación, formidable herramienta que construye identidad nacional y unidad cultural, presupuestos básicos de cualquier país que quiera ser Nación.


Una sociedad como la que queremos promover debe basarse en el conocimiento y en el acceso de todos a ese conocimiento. La situación de la educación argentina revela dos datos vinculados a su problema central, que es la calidad de la enseñanza. Por un lado, una creciente anarquía educativa, y por el otro, la crisis de los sistemas de formación docente. Ambos afectan severamente la igualdad educativa. El último sistema nacional de formación docente fue el de nuestras viejas y queridas maestras normales. Criticado por enciclopedista, memorista y repetitivo, pero nuestra generación fue la última formada en esa escuela pública y la calidad de la educación era superior a la que hoy tenemos.


Aquel viejo sistema no fue suplantado por otro. Por si esto fuera poco se le agregó con muy buena intención, pero con resultado dudoso, lo que quiso ser la federalización de la educación que trató de lograr autonomía, objetivo con el que estamos de acuerdo, pero se terminó en un grado cierto de anarquía en los contenidos curriculares y en los sistemas funcionales. La igualdad educativa es para nosotros un principio irrenunciable (Aplausos) no sólo como actitud ética, sino esencialmente como responsabilidad institucional. Debemos garantizar que un chico del Norte argentino tenga la misma calidad educativa que un alumno de la Capital Federal. (Aplausos)


Es correcto que las provincias dirijan y administren el sistema de prestación del servicio educativo, pero el Estado nacional debe recuperar su rol en materia de planificación, contenidos de la educación y sistemas de formación y evaluación docente. Garantizar la igualdad educativa de norte a sur es aportar a la formación de una verdadera conciencia e identidad nacional.


En el campo de la salud, el Estado asumirá un rol articulador y regulador de la salud pública integral sumando los esfuerzos de los subsectores públicos provinciales y nacionales, privados y de obras sociales, orientado a consolidar las acciones que posibiliten generar accesibilidad a las prestaciones médicas y a los medicamentos para toda la población.


La Ley de prescripción por el nombre genérico de los medicamentos recientemente reglamentada será aplicada con todo el vigor, (aplausos), y el Programa Remediar, de gratuita distribución de medicamentos ambulatorios, continuará. (Aplausos)


Es objetivo de gobierno concretar un Sistema Nacional de Salud, que se consolidará en una red en la que el hospital público será un eje referencial, con los demás centros de salud, públicos o privados, para ser pilares estratégicos de la atención primaria de salud, integrándose con las políticas de contención social para avanzar en la tarea de prevención.


El objetivo de dar salud a los argentinos impone que se asuman políticas de Estado que sean impermeables a las presiones interesadas, por poderosas que sean, provengan de donde provengan. (Aplausos)


Entre los fundamentales e insustituibles roles del estado ubicamos los de ejercer el monopolio de la fuerza y combatir cualquier forma de impunidad del delito, para lograr seguridad ciudadana y justicia en una sociedad democrática en la que se respeten los derechos humanos.


El cumplimiento estricto de la ley que exigiremos en todos los ámbitos debe tener presente las circunstancias sociales y económicas que han llevado al incremento de los delitos en función directa del crecimiento de la exclusión, la marginalidad y la crisis que recorren todos los peldaños de la sociedad.


Pero también hay que comprender que, como sociedad, hace tiempo que carecemos de un sistema de premios y castigos. En lo penal, en lo impositivo, en lo económico, en lo político, y hasta en lo verbal, hay impunidad en la Argentina. En nuestro país, cumplir la ley no tiene premio ni reconocimiento social. (Aplausos)


En materia de seguridad no debe descargarse sólo sobre la policía la responsabilidad de la detección de las situaciones de riesgo que sirve de base al desarrollo de la delincuencia. Son el Estado y la sociedad en su conjunto los que deben actuar participativa y coordinadamente para la prevención, detección, represión y castigo de la actividad ilegal.


Una sociedad con elevados índices de desigualdad, empobrecimiento, desintegración familiar, falta de fe y horizontes para la juventud, con impunidad e irresponsabilidad, siempre será escenario de altos niveles de inseguridad y violencia. Una sociedad dedicada a la producción y proveedora de empleo dignos para todos resultará un indispensable apoyo para el combate contra el delito. (Aplausos)


Para comprender la problemática de la seguridad encontramos soluciones que no sólo se deben leer en el Código Penal, hay que leer también la Constitución Nacional en sus artículos 14 y 14 bis, cuando establecen como derechos de todos los habitantes de la Nación el derecho al trabajo, a la retribución justa, a las condiciones dignas y equitativas de labor, a las jubilaciones y pensiones móviles, al seguro social obligatorio, a la compensación económica familiar y al acceso a una vivienda digna, entre otros. (Aplausos)


El Estado debe ser esclavo de la ley para enfrentar el delito, pero no puede aceptar extorsiones de nadie, ni de quienes aprovechan una posición de fuerza en cualquiera de los poderes del Estado o en la economía, ni de quienes usan la necesidad de los pobres para fines partidistas.


La paz social, el respeto a la ley, a la defensa de la vida y la dignidad son derechos inalienables de todos los argentinos.


El delito es delito, sea de guante blanco, sea de naturaleza común, sea de mafias organizadas. (Aplausos)


Gobernabilidad es garantizar la prestación de un servicio de justicia próximo al ciudadano, con estándares de rendimiento, de eficiencia y de equidad que garanticen una real seguridad jurídica para todos los habitantes, cualquiera sea su situación económica o social.


En el plano de la economía es donde más se necesita que el Estado se reconcilie con la sociedad. No puede ser una carga que termine agobiando a todas las actividades, ni igualándolas hacia abajo con políticas de ajuste permanente a los que menos tienen.


El objetivo básico de la política económica será el de asegurar un crecimiento estable, que permita una expansión de la actividad y del empleo constante, sin las muy fuertes y bruscas oscilaciones de los últimos años.


El resultado debe ser la duplicación de la riqueza cada quince años, y una distribución tal que asegure una mayor distribución del ingreso y, muy especialmente, que fortalezca nuestra clase media y que saque de la pobreza extrema a todos los compatriotas. (Aplausos)


Para alcanzar tales objetivos respetaremos principios fundamentales que ayuden a consolidar lo alcanzado y permitan los avances necesarios.


La sabia regla de no gastar más de lo que entra debe observarse. El equilibrio fiscal debe cuidarse. Eso implica más y mejor recaudación y eficiencia y cuidado en el gasto. El equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la Nación como de las provincias, es fundamental.


El país no puede continuar cubriendo el déficit por la vía del endeudamiento permanente ni puede recurrir a la emisión de moneda sin control, haciéndose correr riesgos inflacionarios que siempre terminan afectando a los sectores de menos ingresos.


Ese equilibrio fiscal tan importante deberá asentarse sobre dos pilares: gasto controlado y eficiente e impuestos que premien la inversión y la creación de empleo y que recaigan allí donde hay real capacidad contributiva.


Mantenimiento del equilibrio fiscal y trajes a rayas para los grandes evasores, en la seguridad de que si imponemos correctamente a los poderosos el resto del país se disciplinará. (Aplausos)


Terminaremos con la Argentina donde el hilo se corta por lo más delgado y en eso actuaremos con energía, porque no es posible una economía sin esfuerzo y no alcanzará para ayudar a los desprotegidos si no hay cumplimiento impositivo. Quien no cumple sus obligaciones impositivas les resta posibilidades de ascenso social a los demás. La evasión es la contracara de la solidaridad social que exigiremos. (Aplausos)


Debemos asegurar la existencia de un país normal, sin sobresaltos, con el sector público y el sector privado cada uno en sus respectivos roles. Hay que dotar a la República Argentina de buena administración, gobernabilidad, estabilidad con inclusión y progreso social y competitividad.


Con equilibrio fiscal, la ausencia de rigidez cambiaria, el mantenimiento de un sistema de flotación con política macroeconómica de largo plazo determinada en función del ciclo de crecimiento, el mantenimiento del superávit primario y la continuidad del superávit externo nos harán crecer en función directa de la recuperación del consumo, de la inversión y de las exportaciones.


Sabemos que la capacidad de ahorro local, y, por ende, el financiamiento local, es central en todo proceso de crecimiento sostenido. Ello requiere estabilidad de precios, entidades financieras sólidas y volcadas a prestar al sector privado, personas y empresas, con eficiencia operativa y tasas razonables.


El desarrollo del mercado de capitales con nuevos instrumentos, con transparencia, con seguridad, es fundamental para recuperar la capacidad de ahorro y para alejarnos definitivamente de las crisis financieras internas, que en los últimos 20 años han golpeado fuertemente y por tres veces a los ahorristas y depositantes.


Los fondos externos deben ser complementarios a este desarrollo de los mercados locales y su gran atractivo está ligado a que sean fondos de inversión extranjera directa –inversión productiva-, que no sólo aportan recursos sino también traen aparejado progresos en la tecnología de procesos y productos.


Nuestro país debe estar abierto al mundo, pero abierto al mundo de una manera realista, dispuesto a competir en el marco de políticas de preferencia regional y fundamentalmente a través del MERCOSUR, (aplausos), y de políticas cambiarias flexibles acordes a nuestras productividades relativas y a las circunstancias del contexto internacional.


El crecimiento requerirá de una demanda creciente que aliente las inversiones, tanto para atender el mercado interno como a las exportaciones.


Al contrario del modelo de ajuste permanente, el consumo interno estará en el centro de nuestra estrategia de expansión. (Aplausos)


Precisamente para cumplir con esta idea de consumo en permanente expansión, la capacidad de compra de nuestra población deberá crecer progresivamente por efecto de salarios, por el número de personas trabajando y por el número de horas trabajadas. Esas tres variables juntas definen la masa de recursos que irán al consumo y al ahorro local y su evolución no puede ser fruto de una fantasía o de puro voluntarismo.


En nuestro proyecto nacional trabajaremos de la única manera seria que es crear un círculo virtuoso donde la masa de recursos crece –crece si la producción crece- y la producción aumenta si también lo hace la masa de recursos.


Avanzaremos simultáneamente en forma cuidadosa y progresiva creando las condiciones para producir más y distribuir lo que efectivamente se produzca.


Nuestras mejores posibilidades se ubican en torno al avance de la calidad institucional en el marco de una economía seria y creíble.


Trabajando en torno a estos principios, sin espectacularidades ni brusquedad en el cambio, seriamente, paso a paso, como cualquier país normal del mundo, podremos cumplir con los objetivos y cumplir hacia adentro y hacia fuera con nuestras obligaciones y compromisos.


Acortando los plazos, el Estado se incorporará urgentemente como sujeto económico activo, apuntando a la terminación de las obras públicas inconclusas, la generación de trabajo genuino y la fuerte inversión en nuevas obras. (Aplausos) No se tratará de obras faraónicas, apuntaremos más a cubrir las necesidades de vivienda y de infraestructura en sectores críticos de la economía para mejorar la calidad de vida y a perfilar un país más competitivo, distribuyendo la inversión con criterio federal y desarrollando nuestro perfil productivo.


Tenemos que volver a planificar y ejecutar obra pública en la Argentina, para desmentir con hechos el discurso único del neoliberalismo que las estigmatizó como gasto público improductivo. (Aplausos) No estamos inventando nada nuevo, los Estados Unidos en la década del treinta superaron la crisis económica financiera más profunda del siglo que tuvieron de esa manera.


La construcción más intensiva de viviendas, las obras de infraestructura vial y ferroviaria, la mejor y moderna infraestructura hospitalaria, educativa y de seguridad, perfilarán un país productivo en materia de industria agroalimentaria, turismo, energía, minería, nuevas tecnologías, transportes, y generarán nuevos puestos de trabajo genuinos.


Produciremos cambios en el sistema impositivo para tornarlo progresivo, lo que permitirá luego reducir alícuotas en función de la mejora en la recaudación, ampliada como quedará la base imponible y eliminadas que sean las exenciones no compatibles con la buena administración. Eso nos dará solidez y solvencia fiscal.


Forma parte de nuestra decisión cumplimentar con aquello que fue mandato constitucional del ’94 y que lamentablemente hasta hoy no se ha cumplido. Darnos una nueva ley de coparticipación federal no sólo implica nueva distribución y nuevas responsabilidades sino el diseño de un nuevo modelo de país. (Aplausos)


No se puede recurrir al ajuste ni incrementar el endeudamiento. No se puede volver a pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos, (aplausos), generando más pobreza y aumentando la conflictividad social. La inviabilidad de ese viejo modelo puede ser advertida hasta por los propios acreedores, que tienen que entender que sólo podrán cobrar si a la Argentina le va bien. (Aplausos)


Este modelo de producción, trabajo y crecimiento sustentable y con reglas claras, generará recursos fiscales, solvencia macroeconómica y sustentabilidad fiscal creando las condiciones para generar nuevo y mayor valor agregado, tienen además que permitir negociar con racionalidad para lograr una reducción de la deuda externa.


Este gobierno seguirá principios firmes de negociación con los tenedores de deuda soberana en la actual situación de default, de manera inmediata y apuntando a tres objetivos: la reducción de los montos de la deuda, la reducción de las tasas de interés y la ampliación de los plazos de madurez y vencimiento de los bonos.


Sabemos que nuestra deuda es un problema central. No se trata de no cumplir, de no pagar. No somos el proyecto del default. Pero tampoco podemos pagar a costa de que cada vez más argentinos vean postergado su acceso a la vivienda digna, a un trabajo seguro, a la educación de sus hijos o a la salud. (Aplausos)


Creciendo nuestra economía crecerá nuestra capacidad de pago.


En materia de defensa, actuaremos con un concepto integral de la defensa nacional, integrando la contribución de la acción de nuestras Fuerzas Armadas en pro del desarrollo, trabajando para su modernización e impulsando la investigación científica tecnológica en coordinación con otros organismos gubernamentales, para que sin apartarse de su actividad principal puedan contribuir al bienestar general de la población.


Queremos a nuestras Fuerzas Armadas altamente profesionalizadas, prestigiadas por el cumplimiento del rol que la Constitución les confiere y por sobre todas las cosas, comprometidas con el futuro y no con el pasado. (Aplausos)


Desde este proyecto nacional la República Argentina se integrará al mundo dando pasos concretos hacia consensos políticos basados en el fortalecimiento del derecho internacional, el respeto a nuestras convicciones, la historia y las prioridades nacionales.


Partidarios hacia la política mundial de la multilateralidad como somos, no debe esperarse de nosotros alineamientos automáticos sino relaciones serias, maduras y racionales que respeten las dignidades que los países tienen. (Aplausos)


Nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina políticamente estable, próspera, unida, con bases en los ideales de democracia y de justicia social. (Aplausos)


Venimos desde el sur de la Patria, de la tierra de la cultura malvinera y de los hielos continentales y sostendremos inclaudicablemente nuestro reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. (Aplausos)


EL MERCOSUR y la integración latinoamericana, deben ser parte de un verdadero proyecto político regional y nuestra alianza estratégica con el MERCOSUR, que debe profundizase hacia otros aspectos institucionales que deben acompañar la integración económica, y ampliarse abarcando a nuevos miembros latinoamericano, se ubicará entre los primeros puntos de nuestra agenda regional. (Aplausos)


Una relación seria, amplia y madura con los Estados Unidos de América y los Estados que componen la Unión Europea, es lo que debe esperarse de nosotros, el estrechamiento de vínculos con otras naciones desarrolladas y con grandes naciones en desarrollo del Oriente lejano y una participación en pro de la paz y la obtención de consenso en ámbitos como la Organización de las Naciones Unidas para que efectivamente se comprometa con eficacia en la promoción del desarrollo social y económico ayudando al combate contra la pobreza. (Aplausos)


La lucha contra el terrorismo internacional, que tan profundas y horribles huellas ha dejado en la memoria del pueblo argentino, nos encontrará dispuestos y atentos para lograr desterrarlos de entre los males que sufre la humanidad.


La inserción comercial de la Argentina ocupa un lugar central en la agenda de gobierno. Consolidar la política comercial como una política de Estado permanente que trascienda la duración de los mandatos de gobierno y cuente con la concurrencia del sector privado, de la comunidad académica, de la sociedad civil en general, será un objetivo estratégico de primer orden de esta administración. Profundizar la estrategia de apertura de mercados, incrementar sustancialmente nuestro intercambio con el resto del mundo, diversificar exportaciones hacia bienes con mayor valor agregado, desconcentrar ventas por destino y multiplicar el número de exportadores de modo que los beneficiarios del comercio exterior se derramen sobre todas nuestras ramas productivas. La apertura masiva de nuevos mercados exige la negociación simultánea y permanente en todos los foros de negociación que involucren a nuestro país.


Finalmente, no se trata de agotar en estas líneas la totalidad del curso de acción que seguiremos; no creemos en los catálogos de buenas intenciones, queremos expresar el sentido y la dirección de las cosas que haremos. Se trata de abordar de una manera distinta los principales temas identificando adecuadamente los verdaderos problemas de la agenda social con la finalidad que el conjunto sepa cómo ayudar, cómo sumar, cómo ayudar a corregir.


Pensamos el mundo en argentino, desde un modelo propio. Este proyecto nacional que expresamos, convoca a todos y cada uno de los ciudadanos argentinos y por encima y por fuera de los alineamientos partidarios a poner mano a la obra de este trabajo de refundar la patria.


Sabemos que estamos ante un final de época; atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de tipos y grupos orgánicos con capacidad para la convocatoria transversal en el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes. (Aplausos)


Tenemos testimonio de gestión y resultados, somos parte de esta nueva generación de argentinos que en forma abierta y convocante y desde la propuesta de un modelo argentino de producción, trabajo y crecimiento sustentable, llama al conjunto social para sumar, no para dividir; para avanzar y no para retroceder. En síntesis, para ayudarnos mutuamente a construir una Argentina que nos contenga y que nos exprese como ciudadanos.


Convocamos al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad para que nos hagamos cargo de nuestro futuro, para que concretemos los cambios necesarios para forjar un país en serio, un país normal con esperanza y con optimismo.


Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada. (Aplausos)


No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo. Eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo. Soñé toda mi vida que éste, nuestro país, se podía cambiar para bien. Llegamos sin rencores, pero con memoria. Memoria no sólo de los errores y horrores del otro, sino también es memoria sobre nuestras propias equivocaciones. (Aplausos) Memoria sin rencor que es aprendizaje político, balance histórico y desafío actual de gestión.


Con la ayuda de Dios, seguramente se podrá iniciar un nuevo tiempo que nos encuentre codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social. Poniendo en una bisagra la historia, con mis verdades relativas, en las que creo profundamente pero que sé que se deben integrar con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la ayuda de vuestro aporte.


No he pedido ni solicitaré cheques en blanco. Vengo, en cambio, a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la Justicia; vengo a proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos. Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros, de nuestra generación que puso todo y dejó todo pensando en un país de iguales. Pero sé y estoy convencido de que en esta simbiosis histórica vamos a encontrar el país que nos merecemos los argentinos.


Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina unida, quiero una Argentina normal, quiero que seamos un país serio, pero, además, quiero un país más justo.


Anhelo que por estos caminos se levante a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación: la nuestra.


Muchas gracias. ¡Viva la patria! (Aplausos)


Néstor Kirchner


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Adiós Jorge, adiós Joe

Por Juan Manuel Valdés

En un lapso de 60 días dejaron esta tierra José Alfredo Martínez de Hoz y Jorge Rafael Videla; la síntesis de la alianza cívico-militar que se apropió del poder y de la vida de los argentinos en marzo de 1976.

Quiso la historia y la lucha de casi treinta años de familiares y víctimas que ambos se fueran condenados por los delitos de lesa humanidad por los habían gozado de impunidad, indultos mediante.

Sobre Videla parece imposible ejercer originalidad. Tal vez su rostro sea la mayor cifra de la mediocridad y la indolencia con la que se administró la muerte y se aplicaron las políticas  más dañinas de nuestra historia. Su frase más conocida, la que con total apatía decía desconocer el destino de los desaparecidos, llamándolos “entes” que “no están, ni vivos ni muertos” es representativa de este carácter. Su muerte poco dividió las aguas, más bien, hubo un sector interesado que dio preponderancia a discutir la autenticidad ideológica con que el kirchnerismo llevó adelante la política de Derechos Humanos por la que nuestro país es reconocido en el mundo.

También cayeron en saco roto las declaraciones de un caudillo cordobés que pretendió tratar a criminales de lesa humanidad como delincuentes comunes, ofreciéndoles el 2 por 1, la ley del arrepentido o demás artilugios que pueden otorgarse en robos de gallinas, pero rozan la complicidad cuando se trata de genocidas.

A la tenacidad de los organismos de Derechos Humanos, el Juicio a las Juntas y a la voluntad política de Néstor y Cristina Kirchner debemos el repudio mayoritario de nuestra sociedad con el que aquellos hombres despiadados fueron despedidos. Ambos son, y fueron,  dos caras de la misma moneda; figuras complementarias para la imposición de un modelo de sociedad mediante la tortura y la muerte. Las 30 mil desapariciones, la tortura, la censura, fueron funcionales al desembarco del neoliberalismo, que trascendió tres décadas en el seno de la sociedad argentina y cuyas consecuencias aún seguimos padeciendo. Ya en 1977, el periodista y escritor Rodolfo Walsh en su célebre Carta a las Juntas advertía el rasgo definitivo del régimen que padecía la Argentina y que marcaría a fuego las próximas décadas, entre denuncias sobre el exterminio que se estaba librando, alcanza la pieza medular de su obra, un párrafo cuya lucidez estremece aún en el tiempo en que vivimos:

Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.

Martínez de Hoz centraba su prédica “Contra el intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica”, combatirlo sería el principal objetivo de su prédica.  Interrumpir el ciclo de movilidad social ascendente inaugurado por el peronismo, desindustrializar la Argentina en pos de la valorización financiera, serían las medidas de fondo. Tal como señala el sociólogo Artemio López, este paquete logró “quintuplicar y triplicar los niveles de pobreza e indigencia hasta alcanzar el 20% y el 4,3% respectivamente, al tiempo que desmoronó a los estratos medios altos y medios plenos que, si en el año 1974 representaban el 78% de la población, en el año 1980 apenas expresaban el 38% de los residentes en la región metropolitana“.

El Juicio a las Juntas y la Conadep centraron su acusación en las violaciones llevadas adelante como “excesos en la lucha contra la subversión”. Eran tiempos en que lo fundamental resultaba dar a conocer al pueblo argentino que había sido víctima de una masacre sin precedentes, no hubo tiempo, tampoco la suficiente fuerza como para avanzar en el plano económico, apenas insinuado como objetivo al comienzo del gobierno alfonsinista y rápidamente desmentido. La década del '90, mientras indultaba a los asesinos, legitimó en democracia el proyecto económico del 76, trayendo a Alsogaray, Bunge y Born y Cavallo como sus cerebros.

La llegada del kirchnerismo tras la crisis de 2001 supuso un giro copernicano: por primera vez comenzó a destacarse el carácter cívico-militar de la dictadura, como también a revertirse el modelo económico impuesto. Por primera vez, comienza a desandarse el camino de exclusión y desigualdad en que veníamos. Las principales medidas de este gobierno constituyen una reparación histórica para con el país que alguna vez habíamos tenido, así como una mirada hacia adelante en el que un horizonte más justo se asoma.

Sin embargo cabe aún preguntarse ¿Hemos asimilado el carácter autoritario que tuvo la imposición del neoliberalismo? ¿Condenamos de igual modo a los militares que se llevaron la vida de compatriotas que a los civiles que impartían órdenes y lucraban con la muerte?

Mucho se ha avanzado en la última década. Aunque todavía quede mucho por hacerse. Un pequeño indicio de esta asimetría en el modo en que condenamos a civiles y militares podemos encontrar en la tradicional sección fúnebre del diario La Nación. Comparar la repercusión que tuvieron allí las muertes de Videla y Martínez de Hoz nos muestra que el primero sólo obtuvo 18 salutaciones, mientras el economista del horror fue despedido por 91 argentinos que no se sonrojaron al declarar su lealtad. Haciendo a su vez una lectura cualitativa, nos encontramos que mientras el militar solo reunió mensajes de familiares y compañeros de armas, el economista del proceso fue elogiado por grandes figuras del establishment aún vigentes: Carlos Pedro Blaquier, Horacio García Belsunce, Juan B. Yofre, Manuel Solanet, La mesa de los miércoles (del Jockey Club), Pedro Eugenio Aramburu y Sofía Lanusse, Mariano Grondona y Carlos Bulgheroni.

Borrar para siempre las huellas del neoliberalismo es también borrar las del terrorismo de Estado. Afortunadamente, venimos encaminados en ambos sentidos. De la constancia que le imprimamos a esta batalla resultará el destino de nuestras próximas generaciones.



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La década ganada

Reflexiones tras 10 años de kirchnerismo

Con un saldo positivo en los indicadores socioeconómicos y habiendo logrado acumular un importante capital político, el kirchnerismo ha sido exitoso al transitar el arduo camino de la construcción de consensos y poder, debido a ello, hace un tiempo ya que constituye la primera fuerza política nacional del país sin que exista una oposición consistente que pueda disputarle su lugar. Sin embargo, para poder comprender el valor del kirchnerismo, en tanto proceso, debemos analizar sus resultados a la luz de los lineamientos que propuso. Veamos un breve repaso:

Economía y Estado

Contando con tasas de crecimiento récord, la recuperación económica y social de nuestro país lejos estuvo de supeditarse al denominado “viento de cola”, producto de la suba de los commodities en el mercado internacional.  Lo que hubo fue un estado presente, cuyas políticas públicas tuvieron como objetivo la defensa de la competitividad de la economía al igual que la inclusión al mercado de los sectores excluidos post crisis. Un círculo virtuoso alimentado por rentabilidad, inversión y crecimiento permitió la creación de más de 5 millones de puestos de trabajo.
El desarrollo de nuestra economía vino acompañado con la recuperación, por parte del Estado, de las potestades perdidas en la década pasada. La recuperación de YPF y Aerolíneas Argentinas se inscriben en esta línea, a la cual se suman hitos de esta época como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Pero la disputa más importante que ha venido dando el kirchnerismo es la puja entra la renta agraria y la renta industrial. No podemos decir aún que nuestra estructura económica haya podido superar su vieja dependencia al sector primario rentista, pero es innegable que durante estos 10 años se desplegaron numerosas medidas tendientes a fortalecer el desarrollo industrial. No es menor que, mientras en Latinoamérica hubo una tendencia a la baja de la participación de la industria en la economía, en la Argentina dicha relación aumentó.  El valor que posee este tipo de enfoque –cristalizada probablemente en el conflicto con el campo del año 2008- es que fortalece la soberanía nacional, la independencia económica y es una fuente de más y mejores puestos de trabajo.

La política social

“El gasto social no es gasto, sino inversión” sostuvo en más de una ocasión Cristina. Siendo una de las banderas de este gobierno, la participación del gasto social en el presupuesto nacional  ha ido aumentando su participación.
Entre las políticas más destacadas de este plano tenemos las transferencias directas de dinero que constituyen la Asignación Universal por Hijo –medida valorada en toda la región- o bien las pensiones no contributivas.  Tampoco podríamos olvidar el mérito que constituyo la recuperación del sistema previsional privado a manos del Estado. Más de 2 millones de jubilados pudieron cobrar su jubilación gracias a ello. Hoy en día la cobertura alcanza a más del 95% de los jubilados siendo  la más amplia de toda Latino América.
El alcance de la asistencia social viene de la mano con una mayor proximidad del Estado hacia los sectores más vulnerables. La AUH posee condicionantes para su cobro que consisten en la vacunación y escolarización de los chicos a los que tutela. Así también lo posee el plan Conectar Igualdad. Y esto se une a otro logro de la década que es el presupuesto en educación que representa el 6% del PBI –por ley.

Integración Latinoamericana

Si bien no es un fenómeno exclusivo de esta década, es indudable los niveles que alcanzado en la misma. La región no sólo posee mayores lazos en lo económico, político y social, sino que constituye un bloque político que se cristaliza en instituciones como UNASUR o la CELAC. Esto le ha permitido plantear un contra punto ante los países hegemónicos del norte y fortalecer sus decisiones soberanas. El rol de Néstor Kirchner y Hugo Chávez en esta tarea ha sido resaltado por todos los presidentes.

Derechos Humanos

La Política de Derechos Humanos es un pilar indiscutido del kirchnerismo. Puede que aquí se encuentre uno de sus más grandes logros culturales, sociales y jurídicos. El fin de las leyes de la impunidad trajo consigo la reactivación de los juicios contra los participantes de la última dictadura cívico militar del país. Con un crecimiento exponencial en el número de juicios –de los cuales gran parte aún tramita- y una mayor conciencia de la población sobre lo que fueron los años de plomo, hoy en día los derechos humanos son percibidos como una institución en sí mismos. Uno de los logros más fascinantes en este aspecto puede que sea el juzgamiento de los responsables civiles, entre los que se encontraban varios empresarios.

Ley de Medios, Pensar en Clave K

Tras haber repasado los puntos más salientes de la época uno puede decir que el valor del kirchnerismo excede a sus propias conquistas. No se reduce a una mera cuestión de rendimiento sino a la disputa por el modelo de país que anhelamos. Y para ello ha tenido la capacidad de formar un capital político activo que tome sus banderas como punto de partida.
Tras 10 años de gobierno, la mayor parte de sus medidas se hayan legitimadas por la sociedad. Por eso el establishment se suele referir al postkirchnerismo como vía posible de sucesión. Pero su diferencia cabal con el kirchnerismo es que no sería un proceso político que cuestionase intereses, sería la expresión de los deseos de los grupos hegemónicos.
La complicada situación que atraviesa nuestra economía, así como la mundial, y el tenso clima en lo político que vive nuestro país nos hace reflexionar que debemos mejorar lo hasta aquí logrado.


Profundizar este modelo es, en definitiva, profundizar lo político. Y eso es interpelar a una mayor cantidad de sectores, recogiendo y produciendo sus demandas. La década es una década ganada por la política y por nada más.




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Derecho a la identidad

Por Felipe Vallese

Te puedo asegurar con el corazón y mi conciencia, que desde los cinco años ya tenía sospechas de quien era mi padre, a los 7 u 8 años Elvia, mi madre adoptiva, me lo terminó de confirmar. A los cinco años jugando en mi casa de Versalles, descubrí dentro del ropero de mi mamá panfletos, volantes, pancartas, etc. que decían:  ¿dónde está Vallese ? o "un grito que estremece, Vallese no aparece".  Así eran los escritos que encontré, debido al buen dialogo que tenia con Elvia, cuando ella me explica tal situación algo de paz fui sintiendo, yo no entendía mi situación relacionada a padre y madre, no sabía quiénes eran y esa situación me tenía muy incomodo a mi corta edad. Por ejemplo, a la hora de presentarme ante chicos de mi edad, primero no sabía que decir, pero con un mecanismo de autodefensa, inventaba historias para que la situación no fuera tan anormal, lo más recurrente era decir que mi madre era psicóloga y mi padre piloto de avión de pasajeros.

Con el tiempo fui creciendo, a mis 13 Elvia falleció, quede al cuidado de Mercedes mi madrina de confirmación, vivíamos juntos desde la desaparición de mi padre. Nuestra relación era más distante que con Elvira

Mi vida se jugaba en una lucha interna que tenía que librar día a día, mi cabeza no paraba de pensar en esa situación, y de vez en cuando me cruzaba con alguien que me conocía mi identidad y me hablaba de mi viejo, y yo me quedaba mudo simplemente escuchando. Me iba orgulloso de saber verdaderamente quien era Felipe Vallese, mi padre, pero, a la vez, me preguntaba porque no tenía el apellido de él, esa era la parte que nadie me había explicado.

Los años seguían pasando, estudiaba, trabajaba, viviendo en casas ajenas y sin familia. No tenía lugar físico propio pero en mi entorno afín era duro, igualmente había un manto de protección sobre mí  que me hacían  no sentir esas durezas de la vida que me tocó vivir.

Sentía sensaciones raras, orgullo, bronca y tristeza. Una variedad de sensaciones que no podía controlar y tal vez estallaba en llanto y me caía anímicamente. Así pasaban los años, y entre mi lucha diaria transcurría el tiempo, pero dentro mío seguía esa pregunta que me torturaba ¿por qué no llevaba el apellido de mi viejo?

Y llegó el momento y a los 46 años, fui papa de una nena maravillosa, ese fue el puntapié inicial de comenzar a jugar un partido largo, complejo, trabado, y que el único resultado para mi, era el triunfo, el derecho a mi identidad y la de mi hija, que crezca sabiendo quiénes son sus padres. Así fue como comenzó mi otra lucha, que no sabía realmente por dónde empezar, a quien hablar, a donde dirigirme, ni que hacer, ni un plan, ni una estrategia, nada absolutamente nada, todo lo que tenía que hacer era dejarme llevar por mi intuición, por mis reacciones, por mis sentimientos. Ahora tenía una hija, que el día de mañana con todo su derecho me iba a preguntar por sus abuelos, su familia, como se compone, quiénes son.  Si o si estaba de alguna manera obligado a responderle con total conocimiento su identidad, y para eso tenía que tener resuelta la mía.

Al primero que se me ocurrió llamar fue a mi tío Ricardo, fallecido en el 2010, el menor de los Vallese, el único que siempre de alguna manera se hizo cargo de mi, siempre me tendió una mano. En distintos momentos aparecía a mi lado, preguntándome si necesitaba algo, pero la relación era distante, misteriosa, nunca supe porque, pero me ayudo mucho en mi investigación personal en busca de mi identidad. Me dio mucha información, me acercó documentación de mi viejo e, inclusive, fue quien me llevo a la secretaria de Derechos Humanos de la Nación, para reunirme con Eduardo L. Duhalde, conocido de mi padre, y cuando en los años ’60. Los dos se activaban en la U.O.M., Duhalde trabajaba en prensa y mi viejo delegado gremial. Siempre se arrimaba a buscar información del sindicato para llevar a su fábrica, conmigo en brazos y luego me dejaba al cuidado de Duhalde.

Así comenzó mi reunión con Eduardo L. Duhalde, poniéndome al tanto de quien era mi viejo y contándome anécdotas de la época, junto con él.

Esto ya transcurría en Junio del año 2006, recuerdo que la entrevista fue el 10 de julio, personalmente no podía creer que había podido llegar a un funcionario del gobierno, simplemente invocando el apellido de mi padre.

Un día, ya más en confianza con el secretario, nos encontramos en su despacho y me comento que, entre todos sus trabajos, se encargaría de comenzar a elaborar la obtención de mi apellido paterno. Porque era lo que correspondía, así que me dijo que le traiga todas las pruebas y si podía testimonios de gente que tuvo conocimiento de mi viejo y a la vez contacto con él, tarea que fue difícil pero a la vez productiva. A mi disposición se puso el Dr. Luis Alem, subsecretario, la Dra. Oriolo, y po el Dr. Diego Dolabjian. Ellos comenzaron a elaborar el juicio de reclamo por derecho a mi identidad, que se caratulo como HIJO DE ESTADO, arrancó en el 2007, y una vez presentadas las pruebas, ahora había que traer a testimoniar a los testigos que yo había encontrado y que los proponía en calidad de tal. Otra parte difícil para mí pero no imposible. Lo fui logrando, nadie se opuso, todo lo contrario querían colaborar con la causa. El caso lo tomo una jueza, la Dra. Servetti de Mejias, en donde su primer veredicto, fallo que aceptaba la filiación y convivencia con el demandante Felipe Vallese, pero no me autorizaba a utilizar su apellido, la secretaria apela el fallo y pasa a la cámara alta, en donde tres jueces, dan por sentencia que si tengo derecho a llevar y utilizar el apellido de mi padre, amparado en distintas leyes creadas y fundamentadas en los organismos gubernamentales y distintos tratados relacionados a los derechos humanos a nivel internacional, así de esta manera en el mes de noviembre de 2011, oficialmente soy reconocido como hijo de Felipe Vallese, y luego entre el 2012 y el 2013, tramite el DNI para rectificar el apellido que lleve durante 53 años de quien fue mi madre adoptiva De La Peña, por Vallese mi padre  biológico, es bueno aclarar que nunca me molesto haber llevado el apellido materno de Elvia, al contrario también debería llevarlo, pero este lo llevo en el corazón junto al de mi viejo, hoy llevo con orgullo y dignidad Vallese en el DNI.




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Derecho a la identidad

Por Dante Chianetta

Esa noche turbia trajo un grito
un grito de violencia que despertó al mito
un Grito que Estremece, Felipe no aparece
allí donde vivía en el barrio caballito

Su desaparición no hizo más que aparecer
toda la basura que estábamos a punto de ver
como hacer para no ver
a un pueblo pidiendo por él

No hay corrupción en un joven que lucha
no escucha no presta atención
a la mala intención que fue mucha, siempre fue mucha

La proscripción es la desaparición
la tortura en la dictadura
pero también es proscripción tu omisión
la inacción, la enajenación en la computadora
la proscripción es la concentración de los medios de comunicación
proscripción también es mirar desde afuera y criticar desde el sillón
mundo al revés…
acción, reacción, con razón organización
nuestra virtud la formación de la juventud
nuestra salud esta canción cae como un alud
como el pueblo que habla y se revela
ante la veda
por la vida como Eva

Margina atosiga instiga al que escribe
cual lacra masacra al solidario proscribe,
al que investiga a matarlo se atreve
hoy día su poder se encuentra en declive

Ya desde muy joven supo que debía actuar
no le hacía falta ser ningún intelectual
¿cuándo llegaron las malas noticias?
aquí la tortura nunca fue primicia

No hay corrupción en un joven que lucha
no escucha no presta atención
a la mala intención que fue mucha, siempre fue mucha

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Alejandro. Por siempre amor...

“Mamá, mañana no voy a trabajar porque tengo un parcial. Esperate, ya vengo”. Eso fue lo último que Taty le escucho decir, la última vez que lo vio. Al día siguiente, buscando una nota, una dirección, algo que le ayude a saber cómo ubicarlo, encontró en la agenda de Alejandro veinticuatro poesías. Ella no sabía que su hijo escribía, y las atesoró. Treinta y tres años después las publica, porque sus textos acercan a los trenta mil detenidos desaparecidos, a su romanticismo y compromiso solidario y militante.

Así se presenta este libro, tal cual Taty nos lo describe en la entrevista que, para nuestra sección Mano a Mano, pudimos hacerle el pasado 15 de marzo de 2013. Fue una tarde llena de emoción, en la que Taty compartió para nuestra revista digital la carta que Jorge escribió para el libro, la carta que su hijo mayor escribió para Alejandro, treinta y pico de años después.

No se pierdan nuestro Mano a Mano de esta edición y cuando puedan, pasen por la casa de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora (Piedras 153-C.A.B.A), que entre otras publicaciones podrán encontrarse con este tesoro de nuestra querida Taty, los poemas de Alejandro.




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Historia y pasión.

La voluntad de pensarlo todo.

Estamos contando cosas terribles, José...", le dice Horacio González a su amigo José Pablo Feinmann con la mirada melancólica fija en el pasado. En el diálogo recogido en estos encuentros (o reencuentros) Feinmann y González -dos de los pensadores más importantes de la Argentina- se sumergieron en un ejercicio retrospectivo y emotivo para traer al presente épocas en las que el futuro se escribía con la urgencia de un tiempo vertiginoso. 
El espejo de los años vividos nos devuelve a dos jóvenes impetuosos en los años 60 y 70 que transitaban la universidad, la escritura, el barrio y la militancia con el fervor de quien es protagonista de hechos que ponían al país en un punto de inflexión. 
Ese fervor fue el que recorrió cada cita y dio vida a un diálogo sostenido, doloroso, gentil y celebratorio del devenir. En un lienzo virgen compusieron una escena imperfecta, inconclusa e interminable de recuerdos compartidos e individuales. Hablaron de sus vidas, sus amigos, enemigos, personajes anónimos, públicos, rostros sin nombres; nombres sin rostros, compañeros, tanto los que viven como los que murieron de viejos o por las balas del terror de la Triple A o de la dictadura militar.
Casi todas las conversaciones ocurrieron en la casa de Feinmann, pero el desenlace sucedió en la soledad de una Biblioteca Nacional vacía, con las bocinas lejanas de la avenida Las Heras como rumor de fondo. Ese fue el escenario para las conclusiones, el plano íntimo, las almas solitarias.
El cierre les resultó inesperado pero necesario. Las conversaciones amenazaban con ser infinitas por el deseo de hablar para no morir -como decía Maurice Blanchot-, la de seguir contando las mil y una historias que los unieron a fuego. 
Salimos de ese edificio de sombras en la medianoche, ninguno estaba convencido de que las conversaciones hubieran terminado. 
Nadie dijo adiós. 
Héctor Pavón

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"Por encima de todo, la Solidaridad"

En diciembre y abril las inclemencias del tiempo dejaron cientos de familias al arbitrio del agua, en pocas horas la lluvia se llevo más de la cuenta. Falta de obras estructurales, manipulación del mercado inmobiliario, falta de planeamiento urbano, son solo algunos de los elementos que contribuyeron al desastre.

Culpas de un lado y de otro, responsables institucionales en viaje de vacaciones y otros con las botas puestas caminando entre los vecinos. Denuncias de ausencias, denuncias de desidia, pedidos de amparo, fueron contenidas por las manos generosas de miles de personas de todo el país, que con donaciones y su trabajo, se pusieron al servicio de los necesitados. Organizaciones sociales de todo tipo, pudieron hacer un alto en su camino habitual y dedicarse de lleno a la tarea solidaria mancomunada.

Nuestra presidenta, modifico su agenda y puso como prioridad la necesidad de los inundados. “La Patria es el Otro”, dijo, y simplifico en esas palabras las voluntades de todo el pueblo.

Y en medio de todo esto, las banalidades, frivolidades y la manipulación de algunos medios intentando opacar esa voluntad colectiva.

Chalecos si, chalecos no, pretendían fuera el gran centro de la discusión. Sin embargo las organizaciones trascienden en el tiempo, y el espíritu solidario también.  Y “La Patria es el Otro” se consolido en acciones concretas, en manos solidarias tendidas al servicio de todos.

La tarea más visible fue en la Ciudad de La Plata, la más golpeada por el temporal, pero también se multiplicó en cada barrio de todo el país con jornadas solidarias, mostrando y entendiendo que el Otro es el que está al lado, que el Otro también somos nosotros.

Pintar el frente de una escuela en el barrio de Constitución (CABA), recolectar basura en un canal (La Plata), pintar juegos y hacer una huerta en Alto de Sierra (San Juan), desmalezar plazas, arreglar escuelas, centros de jubilados, veredas, en Santa Cruz, en Salta, en Misiones, y en cualquier punto del país, son una solo una muestra de todo aquello que la solidaridad y el compromiso puede lograr.

La Patria es el Otro, no es otra cosa que poner por encima de todo: la Solidaridad,  desarticulando la dádiva del que le sobra al que le falta.

La Patria es el Otro es Solidaridad con mayúsculas, es  Hacer juntos.

La Patria es el Otro, es comprender que la Patria somos todos, porque el “otro” también soy Yo.


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“Lo de siempre y la novedad”

Fuente: Diario Página 12. Por Mario Wainfeld

Los aumentos en asignaciones familiares y en los topes de sus escalas impactan en el bolsillo de los trabajadores formales. También son ellos los que percibirán los aumentos que surgen de las paritarias que se vienen cerrando, que rondan el 24 por ciento anual en tendencia. La significativa y necesaria suba en la Asignación Universal por Hijo (AUH) beneficia a desocupados, informales y a empleadas domésticas en cualquier condición. Los anuncios realizados ayer por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (ver nota central) conciernen, entonces, a amplias y variadas franjas de la clase trabajadora.

El círculo se redondeará cuando se actualice el salario mínimo vital y móvil, lo que suele concretarse a fin de junio. La suba semestral de las jubilaciones, pautada por ley, llegará en septiembre. Semanas más o menos (las convenciones colectivas se terminan con demoras respecto de lo habitual) ese calendario es saludable rutina del kirchnerismo, sin precedente comparable en las décadas anteriores. La reiteración se produce en un contexto nuevo: tras un 2012 de escaso crecimiento, la economía parece reavivarse en el segundo trimestre, las movidas apuntan a ese objetivo.

Puede discutirse la magnitud de los aumentos o el ansia de meter plata en el mercado y en el bolsillo de los trabajadores, desde diferentes perspectivas de intereses o ideológicas. Es forzoso cotejar las subas con la inflación real y no la del Indec. Lo que es imposible es discutir la constancia del Gobierno en mantener líneas maestras de su política económica: dinamizar el consumo popular, como émbolo keynesiano. O, por expresarlo de otro modo, la coherencia de estas decisiones, año a año.

Novedosa es, en cambio, la iniciativa de movilizar organizaciones sociales o militantes para ejercitar mecanismos ciudadanos de control de precios. La jugada busca transformar la movilización popular en una herramienta para consolidar objetivos de gobernabilidad y control de la economía. Este cronista “cantó su voto” sobre la jugada: la viene alentando desde hace meses, cuando la escuchó muy bien fundada en boca del economista Héctor Valle.

Es pronto para adivinar pero, conociendo el clima de debate imperante, seguramente lloverán diatribas sobre ese tramo del anuncio. Nunca se sabe, hay que esperar... pero dista de ser inimaginable que se hable de patotas, de aprietes y hasta pululen comparaciones con las SS o cosas por el estilo. La desmesura es la regla en estos días. Por cierto, quienes participen en esas acciones deberán hacerlo con temple y prudencia, respetando los derechos y la sensibilidad de otros ciudadanos, que ejercen actividades lícitas. Si lo hacen, será un avance importante de la movilización política, aspecto acaso más rotundo que su resultante económica estricta.

Sería deseable que los gremios formaran parte del conjunto de organizaciones que la Presidenta enunció de modo deliberadamente genérico. No es sencillo que sea así. En parte por la fragmentación de las centrales obreras, que (quiérase o no) repercute en las perspectivas de su obrar. Y en parte porque la cultura sindical actual dominante está muy poco ligada a esa forma novedosa de participación. Hay excepciones notables, claro.

Habrá que ver cómo funciona la novedad. En cuanto a la secuencia de actualización y mejoras, es siempre un paso adelante en el rumbo que el Gobierno ha sabido sostener durante un decenio. Habrá más dinero en el bolsillo de los laburantes mejor posicionados y de la amplia masa que está en peores condiciones.

Lo útil aspira a combinarse con lo agradable. El Gobierno espera meses más desahogados, un aliento a la actividad tanto como mantener la aprobación de las mayorías populares que (con sus vaivenes) lo revalidan en las urnas. Más allá de los análisis, serán los propios beneficiarios los que analicen el resultado efectivo de las medidas y lo tomen en cuenta a la hora de emitir el voto.



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De la Sota desvaloriza que los juicios son un ejemplo global

Organismos de Derechos Humanos emitieron un documento de repudio a las afirmaciones del gobernador. "Andamos con bastón, pero no nos arrodillamos", dijo Estela de Carlotto.

Fuente: Nota del Diario TIEMPO ARGENTINO, por Franco Mizrahi

Los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado para (José Manuel) De la Sota son una política de resentimiento pero nosotros le decimos que los juicios son el fruto de años de lucha de las víctimas, los familiares, los organismos de Derechos Humanos y se han constituido en una política de Estado", afirmó ayer la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, en una conferencia de prensa que realizaron diversos organismos para repudiar las declaraciones del gobernador cordobés.

De la Sota había declarado el martes por la noche que la "Argentina necesita un baño de reconciliación"” con los genocidas y había definido a la política de Memoria, Verdad y Justicia como "política del resentimiento". La reacción no se hizo esperar. Ayer, las Abuelas, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas, la agrupación H.I.J.O.S y el CELS, convocaron a la prensa para rechazar "en nuestro nombre y en el de los 30 mil desaparecidos" las afirmaciones del mandatario.

Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos, aseguró que "el pensamiento que expresa De la Sota no es nuevo, aprovechó la muerte de (Jorge Rafael) Videla para hacer una nueva declaración". Taty Almeida, de Madres Línea Fundadora, tildó de "abominable" la afirmación del gobernador. "¿Cómo puede hablar de reconciliación?", se indignó. Acto seguido, dijo: "Nos retrotrae a cuando el presidente que vino después de Alfonsín (en referencia a Carlos Menem) quiso demoler la ex ESMA y hacer un gran parque de reconciliación."

Por H.I.J.O.S, Paula Maroni, aseveró: "Nos dan lástima y tristeza los políticos como De la Sota que se comportan como empleados de los poderes económicos." "Todavía faltan 400 nietos que no sabemos dónde están", advirtió.

Durante la conferencia, Carlotto leyó un documento consensuado entre los organismos convocantes. En el escrito se resaltó que las palabras de De la Sota "desvalorizan el fortalecimiento de las instituciones democráticas" y que los juicios por la Verdad "son un ejemplo a nivel regional y global". En la carta de repudio también se destacó que "la reapertura de los procesos judiciales por las graves violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante la última dictadura militar, a partir de la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida en 2005 y de los indultos en 2007, clausuró una larga etapa de impunidad y constituyó el principal avance en materia de justicia de la última década".

En otra declaración polémica durante la entrevista que le realizó Alfredo Leuco por Canal 26, el mandatario cordobés reclamó que se juzgue el asesinato de José Ignacio Rucci ocurrido en 1973 y atribuido a Montoneros, como crimen de lesa humanidad –la única forma jurídica para evitar que prescriba–. Por tal motivo, Carlotto lo acusó de querer "restablecer la teoría de los dos demonios".

Ante este escenario, la titular de Abuelas, recordó: "No es novedad que este personaje efectúe estas palabras. Ya nos ha despreciado echándonos culpas." Luego, agregó: "Insiste con una palabra que para nosotros no existe: 'reconciliación'. Pretende que negociemos la verdad que venimos rescatando en 35 años y a los tirones porque los genocidas no confiesan. Pretende que negociemos la impunidad por la información."  

"Nosotras andamos con bastón porque nunca nos arrodillamos –dijo Carlotto–. Y no nos vamos a arrodillar ni ahora ni nunca porque no queremos ofender la memoria de los 30 mil desaparecidos."  «

Más rechazos políticos

Además del repudio de los organismos de Derechos Humanos, las declaraciones de José Manuel de la Sota siguen cosechando reacciones desde distintos sectores del arco político.

El diputado radical Ricardo Alfonsín  advirtió que "hay que tener cuidado" con plantear propuestas como las del gobernador cordobés. "Son cosas respecto de las cuales tenemos que actuar con mucha prudencia y responsabilidad", consideró Alfonsín.

"Alguien debería decirle a ese sinvergüenza que los genocidas no son delincuentes comunes", fustigó el senador nacional Luis Juez.

La ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, recordó que De la Sota "ha sido siempre un hombre cercano a una posición de mucha contemplación con los delitos de lesa humanidad".

Por su parte, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, afirmó que "las penas no se pueden disminuir y tienen que ser las que marca el Código y determinan los jueces".

Desde el sindicalismo, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, definió la propuesta del mandatario provincial como "una barbaridad".

Repudio de intendentes

El Foro de Intendentes Cordobeses, repudió y rechazó "enérgicamente" las expresiones del gobernador José Manuel de la Sota pidiendo una reducción en las penas a los genocidas de la última dictadura cívico-militar que aporten información.

En un comunicado, jefes comunales expresaron que "es muy triste escuchar este tipo de posición en un tema tan sensible para el presente y el futuro de la Argentina", y agregaron: "Nuestro país ha sido ejemplo en todo el mundo respecto a los avances de la justicia, que han permitido juzgar y condenar, con la constitución y las leyes en a los asesinos y torturadores."

El gobernador, en la entrevista calificó la política de Derechos Humanos que lleva el gobierno nacional como "una política del resentimiento" que en vez de "negociar para conseguir la información necesaria se dedicó a amenazarlos diciéndoles 'los vamos a reventar'".

"Es precisamente todo lo contrario –respondieron los intendentes– Los organismos han dado ejemplo de lucha sin odios ni ánimo de venganza, sino con el único objetivo de llegar a la verdad a través de la ley."

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Rafael Correa asumió un nuevo mandato como presidente de Ecuador

Rafael Correa asumió un nuevo mandato como presidente de Ecuador

FUENTE: TELAM

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, inició hoy un nuevo mandato de cuatro años con el ‘imperativo‘de terminar con la pobreza, la promesa de que su país ‘jamás será colonia de nadie‘ y la convicción de que ‘no hay tiempo que perder‘ para lograr la consolidación de las transformaciones que puso en marcha desde su asunción, en el 2007.

En su extenso discurso ante la Asamblea Nacional, tras cumplir con el juramento formal del cargo, Correa renovó sus cuestionamientos a los medios hegemónicos y a la Corte Interamericana de los derechos Humanos (CIDH), destacó a su país como ‘el que más redujo la desigualdad‘ y puso de relieve los ‘profundos y positivos cambios‘ en lo político, lo económico y lo social.

El comienzo del nuevo mandato se dio ante una decena de jefes de Estado, vicepresidentes, cancilleres, delegaciones gubernamentales y de organismos internacionales, que aplaudieron a un Correa vestido de terno oscuro y camisa con bordados indígenas, y con la banda presidencial con la leyenda ‘Mi poder en la Constitución‘.

Correa llegó al recinto de la mano de su esposa, la belga Anne Malerbe, y acompañado de dos de sus hijos, Anne Dominique y Miguel Rafael. Sofía, su tercera hija, está en Francia, donde cursa estudios universitarios, según consigna la agencia Andes.

En su alocución, el mandatario subrayó que Ecuador es una de las economías ‘más dinámicas de América Latina‘, con un crecimiento promedio en los últimos años de 4,3 por ciento, y destacó que en su Gobierno más de un millón de ecuatorianos dejaron de ser pobres. ‘Vencer la pobreza debe ser un imperativo moral‘, afirmó.

Ganador en primera vuelta en los comicios de febrero y con una mayoría de 100 sobre 137 bancas en la AN, Correa rechazó las ‘aberrantes‘ diferencias en la concentración del ingreso en la región que impiden ‘una vida digna‘ a la población y se declaró ‘orgulloso‘ de que Ecuador sea el país que ‘más reduce desigualdad‘ en América.

‘Hasta que la pobreza sea borrada de la patria grande, por esa segunda independencia, luchamos y avanzamos‘, expresó, y volvió luego a la idea de la unidad regional, al poner de relieve que su país ‘ya no está solo contra el mundo, porque quedan millones de Kirchner, millones de Chávez para continuar con el sueño de la Patria Grande‘.

Consideró luego a la Corte IDH como ‘un instrumento de política exterior de los Estados Unidos‘, un lugar que también le asignó a la OEA, y lamentó que algunas organizaciones ‘tratan peor a los gobiernos democráticos que a las dictaduras que devastaron a América Latina‘.

‘Es irracional que incumplan descaradamente las cartas de derechos humanos con un bloqueo injustificado a Cuba. No permitiremos que la burocracia se coloque encima de nuestros estados, y tampoco estamos dispuestos a ser colonia de nadie‘, expresó.

En la misma línea, dejó en claro que la región ‘no permitirá una misión política de doble moral‘ y celebró que América Latina es ‘digna, soberana y ya no es patio trasero de nadie‘.


Después, se quejó por el ‘linchamiento mediático de los poderes fácticos y la burocracia de siempre‘contra Ecuador y se pronunció en favor de un ‘control social‘sobre los medios de comunicación, a cuyo rol le dedicó un buen tramo del discurso.

Lamentó el mandatario que se quiere mitificar a los periodistas como ‘heroicos luchadores contra gobiernos despóticos que no aguantan ninguna crítica‘, cuando ‘la verdad es que la realidad de América Latina es más cercana a gobiernos con una inmensa legitimidad democrática, jugándose hasta la vida por superar las injustas estructuras, perseguidos inmisericordemente por periodistas sin escrúpulos y por un poder mediático muchas veces mayor al poder mismo del Estado‘.

Entre los abusos de la prensa, Correa reseñó es que ‘no informa sobre conflictos sino que los buscan, los inducen, los crean, los anhelan para vender más periódicos, y en el caso de gobiernos insumisos, como el de Ecuador, para sojuzgarlos‘.

‘Creemos en la construcción de medios plurales que expresen las distintas voces de la ciudadanía; medios comunitarios, públicos y privados. Creemos en la democratización del espectro radioeléctrico, promovemos la generación de una ciudadanía crítica que pueda exigir su derecho a la información y comunicación y ejercer el control social sobre los medios para que no abusen de su poder‘, dijo.

Al volver a su tarea al frente del Ejecutivo, ratificó que está ‘para servir al pueblo‘y cambiar ‘las relaciones de poder en función de las mayorías‘, y enumeró el aumento en la inversión pública, la renegociación de la deuda externa y la renegociación de los contratos petroleros como logros.

Pidió a su equipo de trabajo mucha más eficiencia para avanzar en el plan de gobierno ‘sin prisa, pero sin pausa‘ y al ratificar que esta será su último período -lo obliga la Constitución y ya anunció que no buscará modificarla- se oyó en la sala un rotundo ‘íNo!‘ de los presentes.

El juramento se lo había tomado la presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, la primera mujer al frente del legislativo, un rato después de que Paulina Aguirre, ganadora del Grammy Latino 2009, cantara el himno y el grupo ‘Niños Cantores del Pueblo‘ interpretaron ‘Cómo será la Patria‘.

Después, Correa fue en un auto descubierto hacia el Palacio Carondelet, donde encabezó un almuerzo con las delegaciones extranjeras y más tarde fue la figura de un acto de ‘posesión popular‘ que se realizó en el Parque Bicentenario, en el ex aeropuerto de Quito.


Télam

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Década ganada.

Fuente: TELAM

"Es necesario empoderar a la sociedad de estas reformas y conquistas", afirmó la Presidenta

Cristina Fernández de Kirchner encabezó el acto popular en la Plaza de Mayo, al cumplirse diez años de la gestión iniciada por Néstor Kirchner. "Por mal que les pese a algunos, ésta fue una década ganada por el pueblo”, dijo.

Cristina lo expresó al hablar en la Plaza de Mayo ante una multitud que superó las 700.000 personas -entre agrupaciones políticas, movimientos sociales, organizaciones de Derechos Humanos y público en general- que participaron por los festejos en el 203ro. aniversario de la Revolución de Mayo y los diez años de la asunción de Kirchner.

Cristina cerró con un llamado a la unidad el festejo popular que tuvo como escenario la mítica Plaza de Mayo, desde donde llamó a los argentino a "cuidar los logros", y al evocar los avances de la "década ganada", advirtió que "si no se organizan y participan, van a venir por ustedes como vinieron toda la historia".

La Presidenta ingresó al escenario central pasadas las 18.15, donde aguardaban miembros del Gabinete, gobernadores y referentes políticos, sociales y de derechos humanos, de cara a una multitud que no dejó espacio sin cubrir en la plaza, y se extendió por la avenida de Mayo hasta el Congreso, y por las dos diagonales (Roca y Sáenz Peña) hasta más allá de la avenida 9 de julio.

Tras la ejecución del Himno Nacional por parte del chamamecero misionero Chango Spasiuk, la Presidenta inició su discurso ante la multitud asegurando que "debe quedar en claro que este no es un proyecto económico, sino político".

Sin embargo, a la hora del balance y de los logros en diez años de kirchnerismo, señaló: “Yo no soy eterna y tampoco quiero serlo", por lo que resaltó que "es necesario empoderar al pueblo, a la sociedad de estas reformas y estas conquistas para que nadie pueda arrebatarlas".

Ante los miles de militantes y familias que asistieron al festejo por el 203 aniversario de la Revolución de Mayo y los 10 años de asunción de Kirchner, la mandataria sostuvo que "esta es la Plaza de la alegría, del amor por la Patria, por el otro", y aclaró que "no venimos a insultar ni a agraviar, sino a festejar".

"En este nuevo aniversario de nuestra querida Patria quiero expresarles que ni ayer ni hoy ha sido un día fácil, junto a mi condición de argentina, como el resto de los 40 millones de argentinos, surgen en mí también otras imágenes y otros recuerdos, porque hace exactamente diez años mi compañero de vida de militancia asumió la Presidencia", sostuvo.

En ese marco, destacó que el ex Presidente "vino a encabezar el proceso de transformación y cambio más importante de las últimas décadas”, a pesar de "haber sido el presidente menos votado de todos los procesos democráticos y sin proscripciones” de la historia.


Allí destacó que "tras siglos de desencuentros, avances y retrocesos" llegó "una década que cambio la historia del siglo XX, un movimiento político, el peronismo, que vino a cambiar la historia política del país".

Agregó que la Patria se fundó con "jóvenes con ideales" como French, Berutti, Moreno y Monteagudo, que junto a hombres de armas como Cornelio Saavedra" unieron al Pueblo y Fuerzas Armadas.

"203 años después estamos peleando ya no por la libertad, sino por la igualdad", reafirmó Cristina, para añadir que "este es el mejor homenaje que podemos hacer a esos hombres y mujeres que liberaron un pueblo hace 203 años, porque todavía falta", en una última década que "también fue ganada por el federalismo".

"Cuando con letras de molde hablan del kirchnerismo y del fin de ciclo, quizás se refieran a que van a cambiar todo lo que se ha conquistado en esta década ganada", advirtió.

Por cadena nacional, la jefa de Estado mencionó que hay sectores que quizá estén descontentos con políticas como la Asignación Universal por Hijo, con la política de desendeudamiento y con las paritarias: "Ellos quizá piensen que los salarios generan inflación"; dijo pero enfatizó que "los precios no los ponen los trabajadores ni el Gobierno, sino los empresarios y los grandes monopolios".

En el cierre de su discurso, Cristina se refirió a las trágicas inundaciones de abril último en La Plata, y en ese marco destacó "la solidaridad del pueblo", pero principalmente el hecho de "ver trabajar a miles de jóvenes de la política junto a las fuerzas armadas".

"Estoy segura que quienes pergeñaron ese golpe terrible del 24 de marzo de 1976 quisieron marcar un río de sangre que separara al pueblo de las fuerzas armadas, por eso, el gran desafío que tenemos por delante, es unir ese río con más trabajo y convicciones".



Télam

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Adiós al comandante.

“Los que mueren por la vida no deben llamarse muertos” replicaban las redes sociales vitoreando al hombre que dejo la tierra para ser bandera, y dejo su ejemplo como emblema a su Patria Bolivariana y toda Latinoamerica.

Controvertido, un poco, imponente, otro tanto, persuasivo, carismático, embustero, estratega, inquieto, comprometido… todo eso y mucho más es, fue y será Hugo Rafael Chavez Frías, el Comandante Chavez al que lloró un continente.

Todo esto se volverá a decir un año después del 5 de marzo de 2013, y recordaremos los días de luto en Argentina, las caravanas en Venezuela y poco a poco nos adentraremos más en la memoria y reconstruiremos con la capacidad de lo colectivo los avatares que enfrentó durante su vida política. Esa vida con la que fue sembrando para transformar la realidad de su pueblo y empujar desde el norte la construcción de la Patria Grande que desde el sur nos hablaba Perón más de medio siglo atrás.

“ALCA, ALCA, AL CARAJO”, y plantó bandera en Mar del Plata, contra el proyecto del imperio para ordenar las economías de “su patio trasero”. Y mientras Bush y su mega operativo sitiaba la ciudad por la IV Cumbre Iberoamericana, en el estadio mundialista una multitud  festejaba sus palabras, vislumbrando cada vez más cerca el nuevo horizonte de Latinoamérica, con sus líderes y el Pueblo desmontando poco a poco las maniobras de colonización y fortaleciéndonos en un nuevo modelo de inclusión y soberanía.

Y Chávez decía: “Tenemos que ser, no sólo los enterradores del ALCA, sino los enterradores del modelo capitalista neoliberal que desde Washington amenaza a nuestro pueblo desde hace tanto tiempo” (2005)

Recordando esa tarde Pacho O`Donnell escribiría en Página 12. “Tuvo momentos para destacar la importancia de la cultura y recordó las palabras de José Martí, “ser cultos para ser libres”, para relacionarlas con las de Simón Bolívar, “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”. Llamó a los asistentes a “leer, pensar y escribir”, e incluso se permitió recomendar un libro: Hegemonía o supervivencia, de Noam Chomsky. Estábamos en presencia de un Comandante Chávez puro, que iba ganándose su lugar en la historia de los pueblos americanos.”

Pero antes de eso, y también después, ese mismo Presidente extendió su mano y firmo acuerdos con Argentina de mutua reciprocidad, dando el primer respaldo para dejar atrás la crisis que estalló en 2001, y comenzar a cementar esta década ganada.

Néstor y Chavez compartían una visión global sobre la situación del mundo y sobre la necesidad de construir poder para enfrentar al enemigo común, el neoliberalismo. Y consolidar un frente de negociación regional que permitiera abrir nuevos canales comerciales en un escenario de oportunidades para Latinoamérica.

En medio de esa visión estratégica de construcción y consolidación, las políticas y acciones internacionales tienen un fuerte impacto, hacia adentro y hacia afuera; y la paz también es un factor trascedente para la región. De allí, que la tensión del creciente conflicto entre Venezuela y Colombia, fue un foco regional del que Argentina también participó para que esos países retornen a sus relaciones diplomáticas.

Más allá de las cuestiones internacionales, es el Pueblo venezolano el verdadero heredero y garante del paso del Comandante por su tierra. Y fue ese mismo pueblo el que lo acompaño y defendió su Patria del intento de derrocamiento del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

Un golpe, que en 2002, fue reconocido por Estados Unidos, el enemigo íntimo de Chavez, que tras su muerte y a meses de la elección popular del actual Presidente Nicolás Maduro no reconoce esta última decisión soberana del Pueblo. Avalo el encarcelamiento del Comandante.

Pero la soberanía de los pueblos no se negocia, y Chávez retomo su puesto, reasumiendo la Presidencia en la madrugada del 14 de abril de 2002.

El conductor del crecimiento con igualdad e inclusión de Venezuela, dejo un país con  más de 4 millones de hectáreas recuperadas para la producción, mediante la expropiación, con políticas de desarrollo de propiedad comunal, hecho que abrió más de un debate sobre el derecho a la propiedad privada que aún sigue presente.

Elevó los índices de alfabetización y acceso a la salud, dos factores esenciales en un modelo de país sin exclusiones, ni sectarismos.

Posicionó la economía a través del uso de los recursos sustentables no renovables - petróleo,

cambiando el paradigma de distribución, llevándola desde el consumo de las minorías venezolanas hacia el consumo de masas y la inversión en el producto interno, pero no fue el único factor que propicio el crecimiento, sino la articulación de otras políticas productivas relacionadas a las manofacturas, la construcción y las comunicaciones.

El rol exportador de hidrocarburos  de Venezuela permitió que se multipliquen las reservas internacionales, se elimine la deuda externa y sostenga fuertes préstamos a los países de la región.

El ese contexto, durante sus 13 años y medio de gobierno, Chávez disminuyo la tasa de desempleo, con políticas redistributivas que sacaron de la pobreza e indigencia a millones de  venezolanos.  Mejorando las condiciones de vida de la mayoría reflejada en el acceso al agua potable, la reinserción al sistema escolar, acceso a la salud y el consecuente aumento en la esperanza de vida y la reducción de la mortalidad infantil.

Todo esto da cuenta del porque el Pueblo Bolivariano lleno las calles durante días de fervorosos recuerdos, de lágrimas incontrolables, despidiendo al Comandante.  

Y en la tierra de Bolivar, pero también de San Martín y Artigas fueron estos versos los que abrazaron a la distancia a los hermanos de Venezuela, porque como también se dijo “A Chavéz no lo enterramos, lo sembramos”


“Ellos no serán bandera,
para abrazarnos con ella.
Y el que no la pueda alzar
que abandone la pelea
No es tiempo de recular,

no de vivir de leyendas.  
Canta canta compañero 
que tu voz sea disparo 
que con las manos del pueblo 
no habrá canto desarmado 
Canta canta compañero 
que no calle tu canción

(Fragmento de “Los que mueren por la vida” de Alí Primera)


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403010.

Hace 40 años en elecciones presidenciales el pueblo llevaba a Héctor Cámpora al gobierno y a Perón al poder, 18 años de proscripción no fueron suficientes para desalentar el fervor popular, y el movimiento nacional con la juventud a la cabeza se disponía a gobernar nuevamente Argentina.

Sin embargo la oligarquía y los grupos reaccionarios aún no estaban vencidos y se prepararon para la destrucción de ese candor popular, la peor dictadura de todos los tiempos se encamino a destruir el estado de bienestar y al pueblo.

Hace 30 años, el coraje y la voluntad de los ciudadanos se volvieron a canalizar, y en elecciones libres recuperamos la democracia.  Raúl Alfonsín asumía la presidencia de la Nación y se hacía cargo de la transición democrática.

Los vaivenes económicos y políticos en el país y en el mundo nos llevaron a transitar un camino sinuoso, con avances y retrocesos, entre el mercado, el neoliberalismo, el egoísmo y las pujas por retornar al pasado con un país para pocos… pero el pueblo volvió a tomar el poder en sus manos, salió a la calle y luchó…

Hace 10 años, otra vez las urnas devolvían el sendero de esperanza, emergió un nuevo tiempo, el tiempo de la inclusión, de la alegría…

Hace 10 años Néstor Kirchner proponía un sueño “reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación”, construir con verdad y justicia una Argentina con todos y para todos.

Hoy, en 2013, la historia sigue en nuestras manos, mirar el pasado y proyectar el futuro.

40 30 10 es memoria, es alegría, es compromiso, es Argentina.

40 30 10 más Democracia y más Libertad

Y la propuesta de este proyecto itinerante que llevan adelante Fundación Octubre y Salto de Eje Producciones, es que “40 30 10 Los Puentes de la Democracia” se multiplique en distintos escenarios con actividades multidisciplinarias que permitan transitar por este casi medio siglo de historia reciente, homenajeando a hombres y mujeres que hicieron y hacen posible la consolidación democrática de nuestro país.

Conferencias sobre el marco histórico, la economía, los movimientos sociales y juveniles, son una parte del proyecto, que también está integrado por muestras fotográficas, instalaciones artísticas, recitales, un serial documental, concursos participativos y mucho más.

Acercando nuestra historia reciente a todos y todas, para la memoria activa siga siendo cimiento en la construcción colectiva de nuestro país.

Visiten la página www.403010.com.ar para ir siguiendo y participando de los eventos que en 2013 recorrerán el país, festejando la consolidación democrática y el modelo Nacional y Popular.

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Comenzó a rodar.

Y el proyecto cultural comenzó a rodar, la presentación oficial de “40 30 10 – Los Puentes de la Democracia” fue en la Sala Alfonsina Storni de la Feria del Libro el pasado 11 de mayo.

La historiadora e integrante de Caras y Caretas, entre otras múltiples actividades, María Seoane, abrió el evento con el espíritu de este megaproyecto cultural que llevan adelante Fundación Octubre y Salto de Eje Producciones.

En sus palabras resalto la importancia de estos tres hitos, la Asunción de Cámpora en 1973, la de Raúl Alfonsín en 1983 y la Asunción de Néstor Kirchner en 2003, abriendo camino a la consolidación de los procesos democráticos y el tendido de estos puentes en la construcción de nuestro país.

En esa oportunidad, la Conferencia “Los Puentes de la Democracia”, contó con las palabras y reflexión de la actual Ministra de Seguridad de la Nación Nilda Garré, el ex vice Canciller y dirigente radical Raúl Alconada Sempé,  el director del Centro Cultural de la Memoria “Haroldo Conti” Eduardo Jozami y del dirigente gremial y presidente de la Fundación Octubre Víctor Santa María, con coordinación de Eduardo Valdés.

Luego de una emotiva carta enviada por Leopoldo Moreau, quien por cuestiones de salud no pudo estar presente, se dio paso a la conferencia.

Entre la emotividad de las imágenes narradas por los disertantes, la espontaneidad de las intervenciones del moderador y el repaso por los marcos históricos de los tres hitos de nuestra historia reciente, la conferencia dejo al público con ganas de más y entre los aplausos, los invitamos a seguir esta experiencia en la Biblioteca Nacional el 23 y 24 de mayo.

El nuevo escenario, la Biblioteca Nacional Sala Juan Ortiz, fue colmado, además de las ochenta personas sentadas por unos cincuenta espectadores más que acompañaron de pie la conferencia y presentación del tráiler de lo que será un serial documental de tres capítulos, que con entrevistas y material de archivo recorrerá estos años de historia argentina.

En esta oportunidad la conferencia fue brindada por el cineasta y periodista  David “Coco” Blaustein, el dirigente radical Raúl Alconada Sempé y el actual Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social Carlos Tomada, con la moderación de Eduardo Valdes.

Una nueva mirada sobre los tres hitos nos llevaron a transitar las coincidencias de los tres gobiernos populares, donde la soberanía del pueblo, la participación y la puesta en valor de la Democracia fueron centrales.

En palabras del Ministro de Trabajo Carlos Tomada “esta es una historia que nos ha atravesado a todos, y que como bien han dicho todos los que han hablado antes, nos compromete, yo diría que finalmente desde lugares comunes“.

Al día siguiente, y esperando los festejos por la Década Ganada, un Recital en la Sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, fue el marco para recorrer desde la música 40 30 10.

El recital gratuito, lo abrió Litto Nebia que nos llevo junto a sus músicos a transitar de los años 70 al hoy, invitando al escenario a Emme y a Javier Calamaro.

La década del 80 en la maravillosa voz de Emme con el impresionante sonido de la música en manos de Hernán Jacinto, Guillermo Vadalá y Manuel Caizza, re versionó canciones de Spinetta, Fito y Charly entre otros.

El 2003, lo vivimos con Javier Calamaro, que junto al piano de Hernan Jacinto regalaron al público dos tangos que erizaron la piel y luego continuó con más música hasta la actualidad

Los aplausos no cesaron, y en un auditorio colmado volvimos a invitar al público a seguir participando, recordando nuestra historia, con 40 30 10.

El próximo encuentro será en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en el mes de junio, y habrá más, porque el espíritu federal de 40 30 10 seguirá rodando durante todo 2013 contribuyendo a la Construcción Histórica de nuestra Identidad Colectiva.

Para estar al tanto de las novedades y participar de los concursos entra a www.403010.com.ar también podes seguirnos en las redes sociales.

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25 de Mayo.

Y la Revolución nos convoca para festejar una Década Ganada, una década que no será la última porque solo en manos del Pueblo está el futuro de nuestro país.

En 2003 se inició el camino, Néstor fue electo presidente de los argentinos y lo sucedió Cristina, la Primer Presidenta, que además fue reelegida por el voto popular.

10 años de un nuevo tiempo, una década de la construcción del Proyecto Nacional y Popular, de un modelo de país con inclusión y democracia.

Cientos de hechos hacen visible este camino trazado, pero en esencia es la Política y las decisiones las que hacen la diferencia.

La Política volvió a ser el canal de conducción para resolver los problemas del país, la Política volvió a ser la herramienta al servicio de la transformación de la realidad.

En 10 años se puso blanco sobre negro las prioridades de los distintos actores.

El Estado cumpliendo su rol  administrador, el Poder Ejecutivo tomando las decisiones.

Las corporaciones históricas quedando en evidencia, como así también sus intereses. Y el Pueblo organizándose y apropiándose de la palabra, del pensamiento, de las calles y la militancia.

El Pueblo en esta década ha vuelto a ser protagonista, como principal destinatario de un nuevo caudal de derechos sociales, la asignación universal, el matrimonio igualitario, la negociación colectiva, la creación de empleo, etc.

En esta década volvimos a hablar de Proyecto, volvimos a hablar de política y el Pueblo, como sujeto colectivo, es el artífice y garante de esta continuidad. Porque a diferencia de los modelos, y porque no decirlo, proyectos anteriores de exclusión, de minorías autoritarias y manipuladoras, de violencia organizada gestada y direccionada, Este nuevo Proyecto habla de inclusión y de alegría, este Proyecto discute la política y la utiliza como herramienta para que la construcción siga siendo colectiva.

En esta década rescatamos valores, que estaban solapados en el interior de nuestra tierra, subió a la superficie el valor de la organización, de la unidad, de la tarea solidaria, del compromiso que se multiplica.

Nuestra Presidenta dijo ayer en la Plaza del Pueblo: "Cuando con letras de molde hablan del kirchnerismo y del fin de ciclo, quizás se refieran a que van a cambiar todo lo que se ha conquistado en esta década ganada" para luego expresar que es necesario organizarse.

Esa es nuestra tarea, la tarea de todos, organizarnos para sostener y profundizar el proyecto de país que incluye, el proyecto que dignifica, que construye derechos, el Proyecto del modelo Nacional y Popular.

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